Defendamos las victorias del pueblo

x Olep-Fragua

El 17 de marzo de 2015 estalló la huelga de los jornaleros agrícolas del valle de San Quintín. En ese entonces se dieron movilizaciones masivas: una amenaza de cerca de 80 mil jornaleros se lanzaba a parar la producción agrícola, algo que el capital jamás podría permitirse. La huelga, como recordaremos, se dio en medio de una dura represión y resistencia popular, finalizando con la sindicalización independiente de los jornaleros y la firma de una serie de acuerdos que, hasta la fecha, no se han cumplido.

A dos años de este alzamiento, de nuevo en Baja California, la efervescencia social continúa: desde que se decretó el “gasolinazo” miles de bajacalifornianos, incluidos los jornaleros de San Quintín, se movilizaron en contra de esta medida antipopular y además abrazaron como suya la defensa del agua. En poco menos de un mes Francisco “Kiko” Vega de la Madrid, gobernador de aquel estado, tuvo que echar para atrás la Ley de Agua, la cual iba a permitir el corte del suministro cuando no se pagara, el aumento del 27% en el costo del vital líquido y la entrada de las empresas privadas.

En ambos casos, fue por medio de la movilización popular que estas medidas total y completamente opuestas a las necesidades del pueblo fueron puestas a consideración: por un lado el salario justo y la seguridad social y por el otro la privatización del agua. Esto nos demuestra de una manera muy concreta que el camino de la protesta social es una vía adecuada para ponerle un alto a las decisiones antipopulares del gobierno.

Ambas situaciones resultaron en acuerdos con las autoridades, sin embargo, ahí es donde debemos estar atentos. En el caso de los jornaleros, se firmó un gran acuerdo donde se planteaba, entre otras cosas, el aumento salarial, la conformación de un fideicomiso para construir guarderías, la ampliación de los hospitales de la región, el respeto a la jornada de ocho horas, la no contratación de niños y el seguimiento a los casos de acoso y violencia contra las mujeres jornaleras.

Hasta este momento, dichos puntos no han sido respetados e incluso las condiciones para muchos jornaleros se volvieron peores debido a los despidos masivos ocurridos pocos meses después de la huelga, dejando a cientos de trabajadores sin empleo.

Esta situación ha obligado a los jornaleros a continuar organizados y movilizados. Ahora mismo están realizando una caravana que partió del valle de San Quintín y terminará en el monumento a la Revolución, en la Ciudad de México. ¿Qué les garantizará a los jornaleros una mejora en sus condiciones de vida? Definitivamente la firma de un convenio no lo hará.

Esta misma pregunta es la que debe realizarse el pueblo bajacaliforniano que luchó contra la privatización del agua, pues “Kiko” Vega, el mismo que firmó los acuerdos con los jornaleros, anunció que se abrogó la ley porque “los ciudadanos mandan” y él es “sensible” a estos reclamos; sin embargo, convocará a especialistas para resolver el “problema” del vital líquido de un modo “favorable” a los habitantes del estado. Esto suena a que se tratará nuevamente de privatizar el agua, únicamente le están dando “aire” al problema, quieren que el pueblo baje la guardia para que las medidas privatizadoras sean impuestas sin mayores sobresaltos.

Estos ejemplos bien concretos nos dan luz acerca de la necesidad de la organización antes, durante y después de la victoria. En consecuencia, es necesario entender que ¡sí podemos vencer! No debemos ser esa oposición timorata que da grandes discursos e impone gigantescas demandas para, al final, negociar los puntos más “radicales” y quedarse con migajas. No, el pueblo nos enseña que debemos ir con todo, que si iniciamos la lucha es porque tenemos el tesón para vencer, aunque sean batallas coyunturales, pero no por eso menos dignas o importantes.

Como organización siempre debemos tener claro que las medidas antipopulares del gobierno representan los intereses de la burguesía por obtener mayores ganancias. En este sentido, ellos siempre esperarán el momento para volver a dar el golpe y continuar con sus políticas de explotación, opresión y muerte. Ante esto, se vuelve una obligación para nosotros como socialistas explicar al pueblo que siempre abrazaremos las peleas justas por mejores condiciones de vida para todos y que estas batallas forman parte de la lucha de clases existente en el capitalismo.

Debemos ser tajantes y decir que la única manera como verdaderamente se logrará tener una vida digna, con todo lo que esto implica (desde el empleo y la educación, hasta el respeto a los recursos naturales), será la transformación del sistema económico por uno donde las amplias masas ahora explotadas guíen su destino, un sistema en el que desaparezca la explotación, en el que no se oprima al pueblo, en el que los trabajadores no sufran hambre, en el que nuestros hijos puedan crecer libres, es decir, el socialismo.

Es hora de abrazar la lucha del pueblo bajacaliforniano y extender sus demandas como exigencias nacionales, pues sólo son una muestra local de lo que el capitalismo nos hace en todo el país: explotación, despojo y represión. Impulsemos la defensa del agua y de nuestros recursos naturales, así como del trabajo, y la implementación de mejores condiciones de vida en todos los espacios, en el barrio, en la escuela, en nuestros centros de trabajo.

Hoy más que nunca se vuelve necesario que impulsemos los 11 puntos de nuestro Programa Mínimo de Lucha, que los conozca y abrace todo el pueblo trabajador en las calles, escuelas y centros de trabajo. Impulsemos la conformación de Comités que luchen contra el neoliberalismo y por el socialismo, defendamos las victorias del pueblo con convicción y firmeza. Demostremos en los hechos que el camino de la lucha organizada e independiente por el socialismo es la única salida ante la crueldad y la barbarie del capitalismo. Ahora sí que, como dirían en el norte, dejemos de tirar barra y vamos a defender a la raza.

¡Contra el despojo, la represión y la explotación; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección EDITORIAL del No. 24 de FRAGUA , órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Marzo-Abril 2017.
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