Bombardeo de Siria: Les salió el tiro por la culata

x Rodolfo Bueno
Este ataque “es una respuesta no al supuesto ataque químico, sino al éxito del Ejército sirio en la liberación del país del terrorismo internacional”

Sin menospreciar el poderío de EEUU, se puede afirmar que la aventura bélica que, junto con Francia y Gran Bretaña, emprendieron contra Siria, Estado multinacional laico y miembro soberano de la ONU, además de ser inconstitucional, por no contar con la autorización del Congreso de EEUU, e ilegal, por no ser aprobada por la ONU, es su mayor fracaso estratégico, político y militar, que ojalá les sirva de amarga lección, especialmente a este par de países europeos, otrora llenos de gloria y hoy reducidos a la condición de simples vasallos, que avergüenzan los principios de la alta cultura que indignamente representan. El presidente Vladímir Putin condenó e ste ataque y lo calificó de una agresión de EEUU y sus aliados contra “un Estado soberano que está en la primera línea de la lucha contra el terrorismo”.

En lo estratégico, el fracaso es evidente porque se trató de un operación mal pensada, peor realizada y con poca acogida por los aliados de EEUU, que la aplaudieron a regañadientes, sólo con la cortesía del que asiste a un espectáculo mediocre. Nos vamos a retirar de Siria, anunció Trump en un principio, pero el Pentágono, y vaya a saber quién más, afirmaron lo contrario. Es que la táctica de retirarse significaba el reconocimiento del fracaso de la política de gobernar el mundo mediante el caos organizado y significaba que la táctica de atrincherarse en su territorio para desde ahí volver nuevamente grande a EEUU no era bien vista por el poder oculto que gobierna ese país, que prefiere engullir ahora lo que puede aunque después venga el diluvio.

Militarmente, a EEUU no le iban bien las cosas desde que Rusia, por pedido de Siria, intervino para eliminar a los grupos terroristas del Estado Islámico, EI, que a partir de la guerra de Irak, EEUU y sus aliados introdujeron en el Medio Oriente. El fracaso total de esa política se evidenció luego de la toma la provincia de Alepo y los avances constantes e imparables del Ejército Sirio, apoyados por la a viación y el asesoramiento militar ruso. Previamente, Rusia le había señalado a Washington que sólo era posible derrotar al EI en colaboración con Siria, algo que nunca aceptaron. “Que primero se vaya Bashar al Assad y luego veremos qué hacer”, le contestaron convencidos de la veracidad de las palabras de Putin de que sin la colaboración de ellos era difícil derrotar al EI. Se equivocaron, según Serguéi Rudskói, jefe de la Dirección de Operaciones del Estado Mayor General ruso, este ataque “es una respuesta no al supuesto ataque químico, sino al éxito del Ejército sirio en la liberación del país del terrorismo internacional”.

Cuando el Presidente Trump anunció que iba a retirar de Siria a las tropas de EEUU y el 95% de la zona ocupada por el EI en Goutha oriental había sido liberada por las tropas sirias, sectores interesados de EEUU, Francia y Gran Bretaña se jugaron en la localidad de Duma la carta del supuesto ataque químico por parte de Bashar a l Assad, para eliminar a la población civil. Según Serguéi Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Moscú disponía y mostró datos irrefutables de que este ataque fue en realidad un montaje realizado con la participación de servicios secretos extranjeros.

Entonces, los mandatarios Trump, May y Macron montaron en cólera y resolvieron atacar a Siria “por cruzar la línea roja que rompe los cánones de la civilización” representada por ellos. El ataque de misiles lanzado contra Siria por EEUU, Francia y el Reino Unido se realizó horas antes de que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, OPAQ, enviara una comisión para investigar lo que pasó en Duma y buscaba frustrar dicha investigación. “Los intentos de Washington, Londres y París para torpedear la misión de la OPAQ son sistemáticos, a pesar de que estos países afirman que cooperan con el grupo, a puertas cerradas recurren a la presión para que no pueda cumplir con las tareas asignadas”, dijo el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jaafari, en su intervención en una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad.
Realmente, el presunto ataque químico dio apoyo al EI, que es el que sacó tajada de esa operación. De ahora en adelante y cada vez que les convenga repetirán el show, seguido de la agresión militar correspondiente, que los ampare.

Todo esto representa para EEUU, Francia y Gran Bretaña una desastrosa derrota política, porque el mundo no está habitado por bobos dispuestos a aceptar la sarta de barrabasadas que le intentan imponer y la gente cae en cuenta de quién es el agresor y quién, el agredido. Lo penoso del caso es que sólo políticos, con la mentalidad criminal de estos tres dirigentes, puedan llegar al poder en las grandes potencias de Occidente. Es inaudito que lo que ellos llaman democracia se ha convertido en una especie de camisa de fuerza en la que únicamente se puede elegir a candidatos sin escrúpulos. Qué hermoso hubiera sido que en EEUU se hubiera dado la elección entre Ron Paul, miembro del Partido Republicano y principal defensor de la libertad en la política estadounidense, y Bernie Sanders, senador que se ha declarado socialista y es enemigo de las grandes corporaciones. Qué bellos aportes al sistema democrático mundial hubieran hecho y qué hermosos debates se hubieran escuchado. Pero no, la elección se dio entre dos pésimos candidatos, Clinton y Trump. Lo mismo pasa en el resto de países del Occidente desarrollado. Situaciones así permiten el ascenso de demagogos del tipo de Hitler.

En lo militar, la derrota es aún más desastrosa. Los proyectiles lanzados no causaron víctimas mortales entre la población civil ni entre los militares sirios y la mayoría [siete de cada diez] fueron derribados por los sistemas antiaéreos de Siria antes de llegar a la meta o se desviaron de la misma. Es peor todavía, según Trump, Rusia debía prepararse “para los buenos, nuevos e inteligentes misiles en Siria”, pero ninguno acertó en algún blanco importante y fueron derribados por complejos antimisilísticos diseñados hace más de treinta años en la URSS, que resultaron ser geniales en relación a los inteligentes estadounidenses. Además, estos sistemas fueron manejados exclusivamente por las Fuerzas Armadas de Siria. La minoría, menos del 30%, dio en blancos poco protegidos por no ser importantes y causaron un daño ínfimo. Algunos de ellos fueron orientados para destruir instalaciones sirias relacionadas con un supuesto programa clandestino de armas químicas. Una gran victoria, según los agresores, porque destruyó una fábrica donde se producía armas químicas. Gran mentira, pues, de ser así, las consecuencias hubieran sido catastróficas.

Los modernos sistemas de defensa rusos, a buena hora, no intervinieron en el batalla porque las instalaciones militares que defendían nunca estuvieron en peligro. Moscú mostró su fortaleza al no contestar a los ataques de EEUU contra Siria, pues, por lo pronto, se ha evitado la guerra atómica. Es que puede ser que Rusia y EEUU se peleen, y duro, pero ambas potencias comprenden que una guerra entre ellas, con los armamentos actuales, acabaría con todo el planeta. Por eso, el conflicto que se da es mediático y económico, pero no atómico, pues la locura de los políticos de Occidente es grave, muy grave, pero todavía no da para tanto.

Siria y los demás pueblos del mundo luchan por ser libres y forjan la conquista de la igualdad y la soberanía en el actual mundo multipolar.

CALPU

 

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