Sobre la contradicción Proletarios y burgueses en el gobierno de AMLO

x OLEP/Fragua

CREO QUE MI DESTINO ES SER POBRE” es una frase que utilizamos cuando nos va mal en la chamba, no nos aumentan el salario o no nos alcanza para darle una vida digna a nuestras familias. Esta forma de darle explicación a nuestra pobreza es a la que Mao Tse Tung llama la concepción metafísica de las cosas, pues se ven estos problemas como algo aislado y que nunca cambia, donde factores externos determinan nuestra realidad, como el destino o la suerte. Pero también existe otra explicación a nuestra pobreza desde la ciencia del marxismo: la explicación dialéctica, la cual nos dice que nuestra pobreza se debe a la contradicción existente entre los pobres y los ricos, entre el proletariado y la burguesía, pues unos producimos la riqueza con el sudor de nuestra frente y otros pocos se la apropian, robando todo lo generado por los trabajadores.

Esa gran contradicción entre ricos y pobres es lo que llamamos lucha de clases y ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, pero con su particularidad, en los distintos países y épocas. En México, una vez impulsado el neoliberalismo, vimos cómo esta contradicción entre el proletariado y la burguesía se agudizó, incrementando la pobreza y la violencia, pero también aumentando las fortunas de los hombres más ricos del país, como Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, Carlos Slim, entre otros.

Ahora, en la época actual con el gobierno de López Obrador es necesario estudiar nuevamente la contradicción, para no cometer el error de no definir las particularidades de la nueva administración respecto a las anteriores, o decir que la lucha de clases se acabó y ya no existe, como lo han afirmado otras organizaciones o el propio gobierno.

López Obrador ha declarado el fin del neoliberalismo, sin embargo, en los hechos vemos cómo sus políticas no han sido suficientes para conciliar los intereses de dos clases sociales irreconciliables o antagónicas (burguesía y proletariado) y que a final de cuentas dichas políticas se inclinan a favorecer a los más ricos, sobre el resto de la población.

Por un lado, se han impulsado políticas antineoliberales como no dar más concesiones mineras a empresas privadas; el apoyo a los pequeños productores con programas como sembrando vida; el detener la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco; la guerra contra el huachicoleo, entre otras. Pero por el otro, la gran burguesía se sigue beneficiando y enriqueciendo con otras políticas que mantienen el neoliberalismo, como conservar el outsourcing (forma de subcontratación laboral que niega derechos a los trabajadores), en la nueva reforma laboral; proteger a los expresidentes que impulsaron el neoliberalismo y derramaron tanta sangre del pueblo, e impulsar megaproyectos con inversión privada que afectan a los pueblos, como el Tren Maya o la termoeléctrica en Huexca, Morelos.

Pero no sólo las políticas del nuevo gobierno son contradictorias; dentro del mismo gobierno se están dando estas contradicciones entre agrupamientos políticos que buscan eliminar o limitar el neoliberalismo y quienes buscan mantenerlo o profundizarlo, como el gobernador de Chiapas, el experredista Rutilio Escandón y su gabinete, con el apoyo de los empresarios locales y nacionales. Esta contradicción que se ha venido agudizando más a partir de la renovación de la dirigencia de MORENA.

Otro ejemplo claro es cómo a pesar de que López Obrador ha buscado esa famosa conciliación de clases, los empresarios han demostrado una y otra vez que sus intereses no coinciden con los del pueblo trabajador, los suyos son sus ganancias. Ahí está Grupo México con sus minas y derrames químicos dañando al medio ambiente, Salinas Pliego con Banco Azteca beneficiándose con la distribución de los programas sociales, Carlos Slim y sus inversiones en gasoductos con el gobierno.

Con esto podemos concluir que la lucha de clases sigue presente en el actual gobierno, no de la misma manera que en sexenios anteriores y con diferentes particularidades, las cuales debemos estar analizando constantemente, pues de lo contario, caeremos en la pereza mental y en el error de abandonar el análisis dialéctico de la realidad. Y en esa lucha de clases el proletariado, los trabajadores, debemos buscar ser esa fuerza principal que defina nuestro propio destino, y no sean los burgueses quienes lo siguen haciendo, aumentando sus ganancias.

Un análisis correcto de las distintas contradicciones nos permitirá llevar a cabo una práctica correcta. Distinguir a nuestro enemigo principal, que en este momento sigue siendo la burguesía ahora aliada a la 4T.

Por ello, te invitamos a leer nuestro periódico FRAGUA, leer y discutir nuestro Programa Mínimo de Lucha (PML), y comparar las propuestas del nuevo gobierno con las nuestras y ver las limitaciones y contradicciones, y avanzar con nosotros en la lucha por la transformación de la realidad.

¡Acabar con el neoliberalismo de raíz,

para construir en socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección de análisis del No. 48 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Noviembre-Diciembre, 2019.

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