Un Cancerbero de catorce cabezas, llamado Grupo de Lima

x Ollantay Itzamná

En la mitología griega, se narra de la existencia de un perro fiero con tres cabezas y cola de serpiente, mascota fiel de Hades (dios del inframundo). La función de Cancerbero era preservar la hegemonía del Imperio de la muerte, y castigar letalmente a todo aquel que se atreviese a desafiar la voluntad de Hades en el inframundo, y liberar a sus prisioneros.

América Latina y el resto del mundo padecen una cruenta guerra desigual entre el Imperio de la Muerte (EEUU) y la civilización de la Vida (emergente desde los pueblos plebeyos insurgentes del Sur). En la actualidad, dicha contienda descomunal se concentra en Venezuela, y cobra ribetes mitológicos por la gallardía y la vocación de Libertad de este pueblo, frente a un herido Imperio desesperado por la riqueza ajena.

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Farc, uribismo y progresismo: ¿casualidades Inquietantes?

x E. Konstantaine

 

«Una vez es coincidencia, dos es casualidad y tres es la acción del enemigo»
Ian Fleming

Cuando Fernando Londoño Hoyos en la convención del Centro Democrático realizada en el 2017 aseguró: «El primer desafío del centro democrático será el de volver trizas ese maldito papel que llaman el acuerdo final con las FARC», el otro Londoño; Timochenko, se apresuró a responder: «si lo hacen trizas nosotros recogeremos esas trizas y lo volveremos a rearmar».

Sin embargo, la esforzada labor de Timo y el partido de la Rosa de recoger trizas e intentar rearmar el acuerdo del 2016, es inocua desde la simple perspectiva legalista, ya que las trizas del acuerdo yacen entre otras partes, en los más de 400 féretros de los líderes sociales y exguerrilleros farianos asesinados por los feroces representantes de la «civilidad».
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La solución política y los 4 pétalos de la rosa-Farc

x Alberto Pinzón Sánchez

La Solución Política al conflicto colombiano, planteada por sus organizadores desde el surgimiento mismo de las Farc (“el destino de Colombia no puede ser la guerra”) se enraíza en la concepción de los clásicos del marxismo sobre el carácter contradictorio y eminentemente político de la guerra, según la formalización de la antigua idea que se remonta hasta Maquiavelo y los inicios de la modernidad, y que fuera normatizada a mediados del siglo XIX por el mariscal prusiano von Clausewitz.

No es una idea que haya caído desde el cielo sobre la tierra de Colombia, ensangrentada durante cerca de dos siglos por “guerras civiles bipartidistas” o salvajes matazones cíclicas a machete entre campesinos pobres y peones sectarizados, sino su coagulación y aplicación particular en Colombia de unos principios éticos y políticos de unos campesinos pobres agredidos, pero ya politizados con ideas comunistas, para superar el desastre producido por una de las formas más brutales y crueles de la lucha de clases sociales aplicada por parte del Bloque de Poder dominante, conformado para tal fin en Colombia a mediados del siglo XX, y que por su característica anticomunista enraizada con el anticomunismo religioso tradicional de la iglesia católica colombiana, implementado por los EEUU como parte fundamental de la guerra fría global entre superpotencias, y que en Colombia devino en contrainsurgente.

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Chau Unasur, adiós a la paz, ¿Sudamérica será zona de guerra?

x Aram Aharonian

En Colombia se respira una atmósfera de zozobra e inestabilidad social, tras el asesinato de 330 líderes sociales, la amenaza permanente a periodistas y el temor a que Iván Duque, el nuevo mandatario, se aventure en dos guerras: una interna y otra contra su vecino, Venezuela.

“La única forma de tratar de unir a la nación es inventando un enemigo externo, para apelar al nacionalismo, una guerra contra los “castrocomunistas” venezolanos, desviando la atención de la continuidad del genocidio interno y la crisis social, económica y financiera”, señala el analista Camilo Rengifo.

Durante cuatro períodos presidenciales, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quien además fue ministro de Defensa del primero en epócas de los “falsos positivos” –campesinos asesinados y vestidos con ropa de guerrilleros para mostrar a la prensa victorias militares-, la hipótesis del conflicto siempre estuvo en al aire, en guerras de micrófonos o con injerencia directa en asuntos internos del vecino del noroeste.

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Zozobra social, amenazas de guerra… y aún Duque no asumió

x Camilo Rengifo Marín

A pocos días de la asunción presidencial del ultraconservador Iván Duque, en Colombia se respira una atmósfera de zozobra e inestabilidad social, tras el asesinato de 330 líderes sociales, la amenaza permanente a periodistas y el temor a que el nuevo mandatario se aventure en dos guerras: una interna y otra contra su vecino, Venezuela.

Mientras, el llamado a indagatoria de la Corte Suprema de Justicia al expresidente Álvaro Uribe-–en un proceso que le sigue por los delitos de soborno y fraude procesal, pero no de genocidio y narcotráfico–, así como su posterior decisión (postergada para el 3 de agosto) de renunciar a su curul como senador por “sentirse moralmente impedido” para ejercer su defensa al tiempo que desempeña sus labores legislativas, se suman al tsunami político que vive el país.

El excandidato presidencial de centroizquierda, Gustavo Petro, aseguró que Uribe renuncia a su curul como método para evadir la investigación; agregando a esto una afirmación sobre el testimonio del hijo del mayordomo de la hacienda las Guacharacas, Juan Monsalve, quien lo acusa de asesinato y tratar de manipular los testimonios.

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«Colombia es el portaviones terrestre más importante de EEUU»

x Jorge Montero

Renán Vega Cantor explica cómo el triunfo de Iván Duque garantiza el papel de Colombia como gendarme estadounidense en la región

El historiador y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional se refiere al futuro del proceso de paz que incluye el desarme de las FARC y su incorporación al sistema político; a la construcción de un espacio de izquierda a partir de los votos que consiguió Gustavo Petro y a la cultura que impone el narcotráfico.

– Con el triunfo de Iván Duque y el retorno del “uribismo” ¿qué cambia en la realidad colombiana respecto del período de Juan Manuel Santos?

– Para abocar este asunto habría que diferenciar entre las apariencias y la esencia. En cuanto a lo primero es un cambio en apariencia radical, con respecto sobre todo al tema de la paz, en la medida en que el gobierno de Santos se presentó hasta último momento como el abanderado de esa noble causa, mientras que el nuevo régimen que empieza el 7 de agosto próximo no duda en mostrarse como el representante de la guerra. Esta es tal vez la principal diferencia, repito aparente, porque en esencia son más las similitudes que las diferencias.

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El presidente Iván Duque en Estados Unidos rompe con las normas diplomáticas

x Tony López R

De visita en Estados Unidos y en soberbias y desusadas declaraciones a la prensa, luego de sostener un encuentro con el Vice-presidente Mike Pence; la oposición venezolana y legisladores de origen cubano, Duque declaró que se retirara de UNASUR, porque este según él, fue creado para beneficio de Venezuela; no reconocerá al gobierno de Nicolás Maduro, legítimamente elegido por su pueblo, y por supuesto no lo invitará a su acto de investidura presidencial; tampoco invitará al Gobierno cubano.

Nada sorprendente porque, a pesar de ser los dos países que más aportes han hecho para lograr la paz en Colombia, y para el bienestar de su pueblo, para el Presidente y su patrón Álvaro Uribe, ambos países son considerados enemigos de Colombia, solo porque obviamente existen diferencias políticas, pero sobre todo, porque el nuevo gobierno colombiano, sigue a pie juntilla las ordenes de Washington.

Las declaraciones efectuadas por el elegido Presidente, demuestra su absoluto desconocimiento en política exterior, en primer lugar UNASUR no fue creado para favorecer a Venezuela. El 8 de diciembre de 2004, en la Reunión de Presidentes de América del Sur, que se realizó en Cuzco, Perú, se creó la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), que posteriormente daría paso a la conformación de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR. Fue el 23 de mayo de 2008, cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, en el cual se designó como sede permanente de la Secretaría General a Quito, capital del Ecuador, y del Parlamento a Cochabamba, Bolivia. Al parecer Duque no recordó que su patrón, Álvaro Uribe Vélez en su condición de Presidente firmó este tratado suramericano.

UNASUR nació para integrar procesos regionales desarrollados por el Mercosur y la Comunidad Andina, integración que Estados Unidos rechazaba, porque afectaba sus intereses económicos y geopolíticos y esa es la razón por la cual Colombia hoy es una de las naciones que se han brindado a eliminar a UNASUR, como buen santandereano se pone al servicio del imperio, como lo hizo Francisco de Paula Santander, cuando conspiró con el gobierno de Estados Unidos para hacer fracasar el Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar.

Que el señor Iván Duque haya efectuado tales declaraciones y en términos inamistoso haya comentado que desconocerá al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, es una clara señal del compromiso adquirido con Estados Unidos, en la ejecución intervencionista del llamado Plan Maestro contra Venezuela. Que explicación tiene que en la frontera de Santander del Norte (Cúcuta) se haya desplegado una brigada de carros blindados (Tanques de guerra) y 500 soldados argentinos en la misma zona, bajo el eufemístico carácter de que son Cascos Blancos. ¿Acaso están allí, bajo la bandera de la ONU? No, que se conozca.

Es evidente que de ahora y hasta la toma de posesión de Duque como presidente, pueden suceder acciones provocadoras dentro de territorio venezolano, a cargo de las bandas de narco-paramilitares colombianas y venezolanas y que durante mucho tiempo han sido entrenadas, organizadas, y han venido operando en la frontera y dentro de territorio venezolano, desde la época del gobierno de Uribe Vélez y del actual gobierno.

Mientras todo esto sucede, los Acuerdos de Paz, están en terapia intensiva, a pesar de las eufórica declaraciones del presidente Santos Calderón, la realidad contradice el discurso, de enero a junio del presente año 137 líderes comunales han asesinados el paramilitarismo, es una gravísima noticia.

Que la senadora uribista Paloma Valencia haya declarado autoritaria y de manera prepotente: ¡este es el gobierno de Duque!, cuando con el apoyo de conservadores, el oficialista partido de la U y la derecha liberal se propusieron cambios en la Justicia Especial de Paz. La solicitud va dirigida a desincentivar la revelación de la verdad en los casos en que ha habido víctimas de agentes del estado en el marco del conflicto. En fin más importante que reparar y resarcir a las víctimas es proteger a los victimarios.

La Silla Vacía, en un resumen del periodista Héctor Rivero, sobre el debate en el Congreso, señalaba: “la Constitución obliga a los agentes del estado que hayan cometido delitos en el marco del conflicto a acudir a la JEP propusieron e hicieron aprobar una fórmula insólita: suspender durante 18 meses ese acápite constitucional mientras lo reforman”. ¡Eso dice lo que aprobaron!

“Los propios militares le decían a la senadora Valencia que el sistema aprobado daba mayor seguridad jurídica a la Fuerza Pública que el que ellos proponían a lo que el senador José Obdulio Gaviria reaccionó, según lo relataron dos generales al periodista Néstor Morales, recordándoles que pronto habría un nuevo Presidente que ordenaría su retiro por oponerse a la propuesta del ex Presidente Álvaro Uribe, que pasaba callado mientras se desarrollaba el episodio”.

O sea los legisladores del Centro Democrático, no solo imponen sus posiciones a la JEP, lo cual de cumplirse, deja en la impunidad los crímenes cometidos por la Fuerza Pública, sino que además amenazan a Generales, que por estar en desacuerdo con la propuesta del ex presidente Uribe Vélez, serán llevado a retiro, es una vieja práctica y tomen en cuenta que el senador que amenazó a los Generales, es el primo hermano de Pablo Escobar Gaviria. Y ese es, como afirmó la ultraderechista Paloma Valencia, ¡El gobierno de Duque!.

Por otra parte el nuevo mandatario al parecer no tiene mayor interés en dar continuidad a los diálogos con el ELN, sus ofensivas declaraciones contra este Movimiento Guerrillero así lo demuestran cuando señaló: “En Colombia deben parar las muertes violentas, las amenazas y el terrorismo. Rechazamos los actos intimidantes del ELN en la vía Buenaventura.”

Por las declaraciones públicas Iván Duque, pareciera que no tiene interés en darle continuidad a un proceso con el ELN, partiendo de la agenda negociada con el Presidente Santos, lo cual coloca al Presidente Duque y al ELN, muy lejos, para el ELN, la agenda concertada y el diseño de la mesa es “Un acuerdo de Estado” y su argumentación, la del ELN va en dirección de darle continuidad a un proceso de diálogos y negociaciones con esta mesa y esta agenda.

Y lleva razón el ELN, si no es un “acuerdo de Estado” no hay garantías de que se cumplan los acuerdos, como ha sucedido con los Acuerdos de Paz firmados por el Gobierno y las FARC-EP, que quedaron a merced del Congreso y la Corte Constitucional, ambos poderes se han dedicado a modificar, eliminar e incumplir lo firmado por el Gobierno y las FARC-EP.

Tony López R., Periodista, politólogo, analista internacional.

Detienen a Jesús Santrich: advertencia de lo que se viene

x José Antonio Gutiérrez D.

Sin embargo, esa es sólo parte del problema. La otra parte del problema, quizás la más importante, es que la oligarquía colombiana tiene demasiada memoria. Es una oligarquía rencorosa y vengativa que no olvida y que no perdona a quienes osen cuestionar sus privilegios o siquiera perturbar su digestión. Como los déspotas de antaño, ellos pueden matar, desaparecer, violar, reprimir, mutilar y no pasa nada… ¡pero ay de quien ponga en entredicho la legitimidad de sus riquezas acumuladas mediante el fraude y la violencia desnuda! Así pasen décadas, apenas tengan la oportunidad de cobrarse en sangre algún susto que les hayan hecho pasar, se la cobran. La insistencia de las FARC en la reconciliación cae en oídos sordos, porque no hay con quien reconciliarse. A esta oligarquía -de médula terrateniente- no le interesa otra cosa que la más cochina venganza en contra de quienes participaron de un movimiento insurgente de fuerte raigambre campesina, un movimiento que buscó la justicia para los del campo y una transformación del país, pero terminó entrampada en un acuerdo de paz hecho a la medida del gobierno de Santos en el cual las estructuras opresivas contra las que alguna vez se alzaron en armas, quedaron intactas. Ahora que están sin armas y aisladas, tanto de sus bases sociales después de su salida de los territorios en que hacían presencia, como de una izquierda que no ha sabido construir procesos de unidad, la oligarquía tiene la oportunidad para hacer leña del árbol caído.

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Una paz con pies de barro urdida por Poncio Pilatos

Esa paz, como un ídolo que se erige sobre las lacras del modelo neoliberal se desintegra en pedazos, y sus fríos metales caen sobre el cuerpo lacerado del pueblo. Consenso que no es de dioses sino de los sectores populares y organizaciones que luchan por sus derechos claman a una voz por el desmonte del paramilitarismo, el más sanguinario enemigo de la paz. Con paramilitarismo no hay paz, dicen diversas organizaciones sociales y políticas, ni la habrá. El presidente Santos tal como Poncio Pilatos se lava las manos : “ Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.”. Deja libre, para hacer y deshacer, al autor del atroz crimen –del que no se exime- le cambia el nombre para encubrirlo *1, o niega la existencia del monstruo así se vean a lo largo y ancho del país los cadáveres de sus víctimas. Qué de impórtale a él de clase marca Made in USA, esa plebe, los de abajo, ha sido visible con sus hechos y palabras que los asume como enemigos si se atreven a reivindicar y luchar por sus derechos, o a subvertir el orden neoliberal, al que no se debe tocar ni con el pétalo de una rosa.

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Entre los terroristas del No y los supuestos pacifistas del Sí, el pueblo decide no votar

x James Petras – La Haine
Ninguna de las dos opciones hablaba de lo que más influye sobre el pueblo, que es la falta de una transformación social de la economía

Análisis de James Petras en CX36, lunes 3 de octubre de 2016. Escuchar: http://www.ivoox.com/analisis-james-petras-cx36-audios-mp3_rf_13163642_1.html

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