México en remate: Zonas Económicas Especiales

El 27 de noviembre de 2014, a tan solo dos meses de que ocurrió la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero, Enrique Pena Nieto anunció la creación de tres Zonas Económicas Especiales en el Sur de México con el fin de generar una “estrategia de desarrollo integral e inmediata que permita crear empleos formales y bien remunerados”: El Corredor Industrial Inter-Oceánico, el Puerto Chiapas y el Puerto de Lázaro Cárdenas.

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Alianza del Pacífico, la nueva era del capitalismo dependiente

La Alianza del Pacífico cumple cuatro años de existencia después de la Declaración en Lima en 2011. Los países miembros (México, Chile, Colombia y Perú) acordaron en dicha reunión los siguientes objetivos: 1) facilitar el libre tránsito de personas; 2) aumentar el comercio intrarregional y la cooperación aduanera; 3) apoyar la integración financiera por medio de la conexión de las bolsas de valores; 4) crear mecanismos para resolver los problemas de la integración regional.
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La Eurasia que conocíamos (nosotros y EE.UU.) está muerta

Hazte a un lado, Guerra Fría 2.0. La verdadera historia en el futuro previsible en su miríada de declinaciones y por supuesto salvando muchos topetazos por el camino, es una nueva Eurasia integrada que sigue progresando.

El muy ambicioso proyecto de la Nueva Ruta de la Seda de China mantendrá la intersección con la Unión Económica Eurasia (UEE) liderada por Rusia. Y ese será el día que la UE se despierte y descubra un exitoso eje comercial que se extenderá de San Petersburgo a Shanghái. Siempre es pertinente recordar que hace unos años Vladimir Putin presentó en Alemania una visión similar, y aún más amplia, que iría desde Lisboa a Vladivostok.

Tomará su tiempo, tiempos difíciles. Pero la renovación facial de Eurasia es inexorable. Esto implica que el sueño de la “excepcionalidad” de EE.UU. hegemónica en Eurasia, que todavía parecía factible al comenzar el milenio, se esfuma ante los ojos de todo el mundo.

Rusia gira hacia Oriente, China gira hacia Occidente

Algunas mentes sanas en EE.UU. siguen siendo esenciales ya que deconstruyen enteramente los negativos, subrayando los peligros de la Guerra Fría 2.0. Dmitri Trenin del Centro Moscú Carnegie, mientras tanto, está más preocupado de los positivos, proponiendo una hoja de ruta para la convergencia eurasiática.

La cooperación estratégica Rusia-China –del comercio energético a la defensa y el desarrollo de la infraestructura– solo se reforzará, mientras Rusia gira hacia Oriente y China hacia Occidente. Geopolíticamente esto no significa un Moscú subordinado a Pekín, sino una creciente relación simbiótica desarrollada concienzudamente en múltiples etapas.

Los BRICS –esa palabrota en Washington– ya tienen más atractivo global y tanta influencia como el obsoleto G-7. El Nuevo Banco de Desarrollo BRIC, listo para comenzar antes del fin de 2015, es una alternativa clave a los mecanismos controlados por el G-7 y el FMI.

Es seguro que la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) va a incluir India y Pakistán en su próxima cumbre de verano en Rusia. Y la inclusión de Irán, después de las sanciones, como miembro oficial se dará prácticamente por hecha en 2016. La OCS está finalmente prosperando como el foro clave de desarrollo, cooperación política/económica y de seguridad en toda Asia.

La “gran Europa” de Lisboa a Vladivostok de Putin –que significaría la UE + UEE– puede esperar mientras China acelera su Nueva Ruta de la Seda en sus rutas por tierra y por mar. Mientras tanto el Kremlin se concentrará en una estrategia paralela, utilizar capital y tecnología de Asia Oriental para desarrollar Siberia y el Lejano Oriente ruso. Es prácticamente seguro que el yuan se convertirá en una moneda de reserva en toda Eurasia en un futuro muy cercano mientras el rublo y el yuan pasan a dominar permanentemente en el comercio bilateral.

El factor alemán

La “Gran Europa” de Lisboa a Vladivostok depende inevitablemente de una solución del rompecabezas alemán. Los industrialistas alemanes ven claramente las maravillas del suministro por Rusia a Alemania –mucho más que al conjunto de la UE– con un canal geopolítico y estratégico con Asia-Pacífico. Sin embargo lo mismo no se aplica todavía a los políticos alemanes. La canciller Angela Merkel, a pesar de su retórica, sigue acatando la disciplina impuesta por Washington.

La estrategia del “ductistán” ruso ya había sido establecida –mediante Nord Stream y South Stream– cuando los interminables cambios de dirección de la UE llevaron a Moscú a cancelar South Stream y lanzar Turk Stream (que finalmente aumentarla los costes de energía para la UE). La UE, a cambio, tendría virtualmente libre acceso a la riqueza de recursos y al mercado interior de Rusia. El desastre ucraniano significa el fin de todos esos complejos planes.

Alemania ya es la conductora de facto de la UE de ese tren expreso económico. Como centro de poder exportador su único camino no es hacia oeste o al sur, sino al este. De ahí el fenomenal espectáculo de una orquesta de industriales codiciosos cuando Xi Jinping visitó Alemania en la primavera de 2014. Xi propuso nada menos que una línea de ferrocarril de alta velocidad que uniría la Nueva Ruta de la Seda de Shanghái a Duisburgo y Berlín.

Un punto clave que no hay que dejar de considerar respecto a los alemanes: una rama vital de la Nueva Ruta de la Seda es el remix del ferrocarril transiberiano de alta velocidad. Por lo tanto uno de los caminos amarillos del BRIC a Pekín y Shanghái ostenta Moscú como un paradero estratégico.

Ese Imperio del Caos…

La estrategia Camino a Occidente por tierra de Pekín está dichosamente libre de interferencias de superpotencias, del remix del transiberiano a las rutas por riel o carreteras a través de los “estanes” centroasiáticos en camino a Irán y Turquía. Además Rusia lo ve como una simbiosis, considerando una situación en la que nadie pierde cuando los “estanes” centroasiáticos saltan simultáneamente a bordo de la UEE y lo que Pekín llama Cintura Económica de la Ruta de la Seda.

En otros frentes, sin embargo, Pekín tiene mucho cuidado de no enemistarse con EE.UU., la superpotencia reinante. Vea por ejemplo esta entrevista bastante franca pero también bastante diplomática del Financial Times con el primer ministro chino Li Keqiang .

Un aspecto clave de la cooperación estratégica rusa-china es que ambos países identifican la política extranjera masivamente incoherente de Washington como un primordial generador de caos, exactamente como argumento en mi libro Empire of Chaos.

En lo que se aplica específicamente a China y Rusia, se trata esencialmente de caos como en divide y gobierna. Pekín considera que Washington trata de desestabilizar la periferia de China (Hong Kong, el Tíbet, Sinkiang) e interfiere activamente en las disputas en el Mar del Sur de China. Moscú considera que Washington está obsesionado con la infinita expansión de la OTAN y en no tener contemplaciones al impedir los esfuerzos de Rusia de integración eurasiática.

Como resultado ocurre la muerte certificada de la estrategia geopolítica anterior de Rusia. Ya no se trata de sentirse incluida en un club de la elite occidental como el G-8. Se acabó la cooperación estratégica con la OTAN.

Siempre experta en la planificación a largo plazo, Pekín también ve que la incansable demonización no solo de Putin, sino de Rusia en su conjunto (sométete o verás), constituye un ejercicio que podría aplicarse a China en un futuro cercano.

Llegan los imponderables

Todo es posible en el desarrollo del aciago triángulo EE.UU.-China-Rusia. Se podría decir que puede seguir el siguiente modelo: Los estadounidenses hablan fuerte y portan una variedad de garrotes; los rusos no vacilan en responder mientras se preparan estratégicamente para un trecho largo y difícil; los chinos siguen una doctrina modificada del “Pequeño Timonel” Deng Xiaoping, hablar muy diplomáticamente mientras no se hace notar.

Pekín ya sabe lo que ha estado murmurando Moscú: el Washington de la “excepcionalidad” –en decadencia o no- nunca tratará a Pekín como igual o respetará los intereses nacionales de China.

En el capítulo de los grandes imponderables, se siguen aceptando apuestas sobre si Moscú utilizará esta grave crisis triple –sanciones, guerra mediante el precio del petróleo, devaluación del rublo– para aplicar radicalmente cambios del juego estructural y lanzar una nueva estrategia de desarrollo económico. Las recientes preguntas y respuestas de Putin, aunque repletas de curiosas respuestas, todavía no son claras al respecto.

Otro gran imponderable es si Xi, armado de poder blando, carisma y mucho dinero, podrá orientar, simultáneamente, la modificación del modelo económico y una avalancha hacia Occidente que no termine por enajenar a los múltiples socios potenciales de China en la construcción de las Nuevas Rutas de la Seda.

Un último “superimponderable” es si Bruselas decidirá algún día (y en ese caso cuándo) emprender una simbiosis de mutuo acuerdo con Rusia. Esto, contra su actual posición de total antagonismo que se extiende más allá de los temas geopolíticos. Alemania, bajo Merkel, parece haber tomado la decisión de mantenerse sometida a la OTAN como un enanillo estratégico.

Por lo tanto lo que vemos son los componentes de Gran Asia de Shanghái a San Petersburgo –incluyendo, crucialmente, a Teherán– en lugar de una Eurasia total que se extienda de Lisboa a Vladivostok. La Eurasia total podrá romperse, al menos por ahora. Pero una Gran Asia es posible. Habrá un tsunami de esfuerzos de los sospechosos habituales para destruirla.

Será fascinante contemplar todo esto. ¿Cómo van a fijar la mirada hacia Occidente Moscú y Pekín –política, comercial e ideológicamente– sin arriesgarse a una guerra? ¿Cómo enfrentarán tanta presión? ¿Cómo venderán su estrategia a grandes sectores del Sur Global, a través de múltiples latitudes asiáticas?

Sin embargo ya se ha ganado una batalla. Adiós Zbigniew Brzezinski. Su gran sueño hegemónico del gran tablero de ajedrez se acabó.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007),Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge (Nimble Books, 2007) y Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: [email protected]

Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

Fuente: http://atimes.com/2015/04/eurasia-as-we-and-the-u-s-knew-it-is-dead/

 

China humilla a Estados Unidos y marca el ritmo en la nueva geopolítica

Han transcurrido cinco años desde que China decidió aprovechar el momento de debilidad de Occidente, como consecuencia de la crisis financiera, para jugar un papel más enérgico en la política internacional. China es China, y su concepto del tiempo no tiene mucho que ver con el Occidental. Ya lo dice uno de sus proverbios, “no temas ser lento, sólo detenerte”. Por eso China no tenía previsto alterar el tablero internacional hasta el año 2027 (1), fecha para la que consideraba habría alcanzado la paridad estratégica en todos los aspectos (políticos, económicos y militares) con EEUU. Para ello, fue tejiendo una cautelosa red de influencia en todo el mundo -África, Asia, América Latina- a través de lo que los académicos chinos denominan “el consenso de Beijing” y que no es otra cosa que la puesta en práctica de un modelo político y diplomático que prefiere desarrollar el “poder blando” –diplomacia, no injerencia y multipolaridad- en contraposición al modelo tradicional estadounidense y occidental de intervención militar, unipolaridad e interferencia política.

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“Tumbar el TTIP es vencer al poder industrial y sentar un precedente histórico”. Entrevista a la investigadora Pia Eberhardt

Durante el discurso del Estado de la Unión de 2013, Barack Obama anunció al mundo que se iniciarían las negociaciones previas entre Estados Unidos y la Unión Europea para construir una Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP). Seis meses después, Mariano Rajoy hizo lo mismo durante el debate del Estado de la Nación. “España liderará el apoyo para la consecución de un acuerdo comercial sin precedentes”. Es día 18 y el movimiento internacional contra el Tratado de Libre Comercio (“No al TTIP”) ha convocado protestas mundiales para mostrar su rechazo al acuerdo que ya va por su octava ronda de negociaciones.

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Libertad, igualdad, fragilidad: el diálogo Stiglitz-Varoufakis

Syriza agradece a uno de los arquitectos del neoliberalismo en México que colabore en el diseño de las reformas que el gobierno griego quiere aplicar

x Alejandro Nadal

El 16 de septiembre de 1992 los especuladores forzaron la devaluación de la libra esterlina. Inglaterra buscaba mantener la paridad en 2.7 marcos por libra esterlina. Pero ese objetivo era insostenible porque su tasa de inflación era superior a la de Alemania. Los especuladores no perdieron tiempo. A pesar del incremento de las tasas de interés en Londres, George Soros y otros pasaron a la ofensiva. El Banco de Inglaterra perdió la batalla y Soros se embolsó más de mil millones de dólares, convirtiéndose en campeón de la especulación en los mercados de divisas.

En 2009 Soros donó 50 millones de dólares para crear el Instituto de Nuevo Pensamiento Económico (INET, por sus siglas en inglés) y permitir a una nueva generación de economistas afrontar los desafíos del siglo XXI. El balance de los primeros años de vida del INET es desigual y está lejos de haber generado grandes cambios en el pensamiento económico. La semana pasada organizó una conferencia en París con el curioso título Libertad, igualdad y fragilidad (ineteconomics.org).

El acto estelar de la conferencia fue el diálogo entre Joseph Stiglitz y Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas de Grecia. Durante más de una hora Stiglitz hizo preguntas más o menos apacibles sobre el futuro de Grecia en la eurozona.

Entre los temas examinados destacan la austeridad y las metas de superávit primario que la troika impuso a Grecia, en especial la meta equivalente a 4.5 por ciento del PIB. En un momento de la conversación (minuto 32) Stiglitz comenta que ningún país ha generado un superávit primario tan importante y pregunta (escandalizado): ¿cómo es posible que el gobierno anterior a Syriza hubiera aceptado semejante compromiso y cómo es posible que la troika lo hubiera impuesto?

Parece que ni Stiglitz ni Varoufakis conocen la historia reciente de América Latina y su experiencia en materia de programas de ajuste. Uno de los rasgos distintivos de la región es que la mayoría de los países mantuvo un superávit primario durante la mayor parte del periodo 1990-2007. En el caso de México, la base de datos del economista mexicano Marcos Chávez, revela que entre 1983 y 2008 el superávit primario promedió 3.6 por ciento. En el periodo 1988-1992 el superávit primario alcanzó un promedio de ¡7.6 por ciento!

Cabe recordar que el superávit primario se genera cuando el gasto público (sin contar cargas financieras) es inferior a los ingresos. La prioridad es el servicio de la deuda y los objetivos de desarrollo y bienestar de la población pasan a segundo plano.

Los datos revelan que durante 25 años las finanzas públicas en México estuvieron orientadas a generar un superávit primario para cubrir cargas financieras, manteniéndose estancada (o declinando) la inversión en salud, educación, vivienda, transporte e infraestructura, agricultura, industria, medio ambiente e investigación científica. Si a Stiglitz le escandaliza el 4.5 por ciento impuesto por la troika, ¿qué diría de la experiencia mexicana? Los resultados están a la vista: el Estado mexicano se desintegra como resultado de perseverar en el experimento neoliberal.

La respuesta a la segunda parte de la pregunta es evidente, pero por diplomacia Varoufakis prefirió no responder. La austeridad no es una medida de técnica económica. Es un instrumento de guerra social que busca destruir las bases del estado de bienestar y del desarrollo.

Otro tema de la conversación fue la salud de los bancos en Grecia. El Fondo Helénico de estabilización fue el conducto del rescate (37 mil millones de euros) que la troika quiere ahora que sea pagado con recursos del superávit primario, pero los niveles de cartera vencida (e incobrable) de los bancos griegos siguen siendo muy elevados. Aquí entra en escena José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

Varoufakis menciona que la OCDE colabora en el diseño de las reformas que el gobierno de Syriza quiere aplicar y agradece tal ayuda bajo los auspicios de José Ángel Gurría. Claro que hay fórmulas de diplomacia, pero me pregunto si los ministros de Syriza conocen la trayectoria de Gurría, especialmente como secretario de Hacienda. Se trata de uno de los arquitectos del neoliberalismo en México y de un defensor del superávit primario. Cuatro años después de que el sistema bancario quebrara a raíz de la crisis de 1994, Gurría propuso la conversión a deuda pública de la montaña de pagarés que el gobierno había entregado a los bancos para remplazar la cartera vencida con títulos rentables. A la fecha, este rescate bancario (fraudulento y anticonstitucional) sigue manteniendo una fuerte hipoteca sobre las finanzas públicas en México.

La peor metáfora utilizada en la conferencia es la de Rob Johnson, director ejecutivo de INET. Señalando que a nadie le gusta un emperador desnudo, afirmó que nuestro objetivo aquí en el INET es confeccionar el nuevo vestuario del emperador. Yo hubiera preferido escuchar que el objetivo era deshacerse del emperador.

@anadaloficial

 

Lo que usted no sabe sobre los acuerdos entre Estados Unidos e Irán. EL PLAN DE WASHINGTON PARA LOS 10 PRÓXIMOS AÑOS EN EL MEDIO ORIENTE

Hace 2 años que Estados Unidos viene negociando en secreto una tregua regional con Irán. Después de llegar a un entendimiento bilateral, anunciaron una solución al diferendo nuclear y a las sanciones económicas en el marco de las negociaciones bilaterales que se mantenían estancadas desde 2003. Testigo privilegiado de este proceso, Thierry Meyssan revela lo que está juego y cómo Washington pretende organizar el Levante y el Golfo para los 10 próximos años.

 

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