El “acuerdo definitivo” que Jared Kushner propone para Palestina despojaría a la gente de toda su dignidad

x Robert Fisk
Independent

Después de tres guerras árabe-israelíes, decenas de miles de muertes palestinas y millones de refugiados, ¿realmente cree Kushner que los palestinos se conformarán con dinero en efectivo?

¿No queda otra humillación para los palestinos? Después de Oslo, después de la “solución de dos estados”, después de los años de la ocupación israelí -de “Área A” y “Área C” para definir qué tipo de ocupación deben vivir los palestinos- después de la gran colonización judía de tierra robada a sus propietarios árabes, después de los asesinatos masivos de Gaza, y la decisión de Trump de que Jerusalén, toda Jerusalén, debe ser la capital de Israel, ¿se les pedirá a los palestinos que se conformen con dinero en efectivo y una aldea miserable? ¿No les da vergüenza?

Pero a los palestinos pronto se les otorgará el “acuerdo definitivo” -“definitivo”, como en el último, definitivo, terminal, concluyente, sin más cartas para jugar, fichas en efectivo, ir a por todas, tómalo o déjalo, al diablo contigo, cese y desista- final del “acuerdo”. Un villorrio miserable como capital, sin final de la colonización, sin seguridad, sin ejército, sin fronteras independientes, sin unidad, a cambio de una gran cantidad de dinero, miles de millones de dólares y euros, millones de libras, trillones de dinares y shekels y spondulixes y sucio lucro, la verdadera “ganancia”.

“Creo”, dijo el Príncipe Heredero Kushner esta semana, “que el pueblo palestino está menos involucrado con los puntos de discusión de los políticos y más en cómo un acuerdo les dará a ellos y sus futuras generaciones nuevas oportunidades, más y mejores empleos y perspectivas de lucro para una vida mejor. “¿Es el yerno de Trump -“asesor” en Medio Oriente, desarrollador de bienes raíces e inversor estadounidense– un delirante? Después de tres guerras árabe-israelíes, decenas de miles de muertes palestinas y millones de refugiados, ¿cree realmente Jared Kushner que los palestinos se conformarán con dinero en efectivo?

 

Los habitantes de Gaza protestan cuando la embajada de EE.UU. se mudó a Jerusalén

¿Alguna vez se dio cuenta de que los palestinos que protestaron, sufrieron, murieron y perdieron sus tierras durante 70 años no se han manifestado en sus calles en busca de mejores carreteras, zonas francas u otro aeropuerto? ¿Piensa que la gente de Gaza ha salido a la calle y marchado hacia la cerca fronteriza letal porque están demandando nuevas clínicas prenatales? ¿Cómo puede humillar a todo un pueblo árabe al sugerir que su libertad, soberanía, independencia, dignidad, justicia y nacionalidad son simplemente “temas de conversación de los políticos?” ¿No hay un final de esta locura?

No, no hay. En el goteo informativo que está surgiendo sobre el “último acuerdo” de Trump-Kushner en los periódicos israelíes -el venerable Haaretz a la cabeza- los palestinos tendrán que abandonar Jerusalén Oriental como la capital de una futura “Palestina”, Israel se retirará de un puñado de aldeas al este y al norte de Jerusalén -el mísero Abu Dis entre ellos- para crear una “capital” Potemkin, pero permanecerá para siempre en la Ciudad Vieja. Un Estado palestino que será completamente desmilitarizado (para la “seguridad”), pero toda colonia judía construida ilegalmente en tierra árabe -solo para judíos- se mantendrá e Israel controlará todo el valle del Jordán. ¿Derecho de retorno? Olvídalo.

Y todo esto por miles de millones de dólares en proyectos de infraestructura, una zona de libre comercio en Al Arish en el Sinaí, un flujo de dinero en Cisjordania, un liderazgo palestino -Mahmoud Abbas- corrupto, arrogante, senil, que “no tiene ideas” y no ha hecho “esfuerzos con perspectivas de éxito” (según Kushner, por supuesto) se iría en favor de un hombre nuevo y pragmático que será (más ilusorio en este sentido) aún más dócil, amante de la paz y humillante que el propio Abbas.

Todo este sinsentido depende de la generosidad de Arabia Saudí, cuyo retorcido príncipe heredero parece estar discutiendo con su padre real, que no quiere abandonar la iniciativa original saudita de un Estado palestino con Jerusalén como su capital, y la debilidad del rey Abdullah de Jordania, cuyo padecimiento financiero impuesto por el FMI ha provocado disturbios sin precedentes y la caída de su Gobierno, y el apoyo del presidente de Egipto, mariscal de campo, que supuestamente estará feliz de imponer leyes y beneficios financieros en la frontera entre Egipto y Gaza. Oh, sí, y no habrá un contacto real entre Gaza y Cisjordania. Como parece, Hamás ha sido olvidado.

¿Reírse o llorar? Cuando Trump trasladó la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén en medio de la masacre de Gaza, el mundo gritó, pero luego guardó silencio. La pantalla dividida entre la adulación diplomática y la matanza masiva a escasos cientos de kilómetros de distancia de alguna manera ha normalizado la combinación de muerte e injusticia en el conflicto árabe-israelí. Sí, se salieron con la suya. Si los diplomáticos estadounidenses pueden en Jerusalén ignorar el crujido del fuego de francotiradores a lo largo de la frontera de Gaza, ¿qué sigue?

Hay algo extraño, casi cómico, en las fotografías de los “pacificadores” diplomáticos de Estados Unidos sentados alrededor del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. En Occidente elegimos, con una buena razón moral, no enfatizar el origen religioso o étnico de estos hombres. Pero los israelíes sí lo hacen. El peridodista Uri Avnery lo hace, y Haaretz lo señala: que todos son judíos, al menos dos de ellos entusiastas partidarios de la colonización israelí de las tierras palestinas de Cisjordania, incluido el embajador de Estados Unidos en Israel que llamó al moderado grupo de presión judío J Street Jewish “peor que kapos”.

¿No fue posible, en todo el cuerpo diplomático de los EE.UU. y los “consejeros” de Estados Unidos, encontrar un musulmán estadounidense que se una al equipo? ¿Los “pacificadores” no se habrían beneficiado de una sola voz de un hombre o una mujer que compartían la misma fe que la “otra” mitad de la propuesta de paz árabe-israelí?

Pero no. Tampoco habría importado. Abbas rompió todas las relaciones diplomáticas con la Casa Blanca desde que Trump reconoció Jerusalén como la capital israelí y retiró a su embajador en Washington. El “acuerdo definitivo” -originalmente el acuerdo de Oslo, aunque incluso eso era un cáliz envenenado, luego toda una serie de pequeñas retiradas, luego consecuentes reocupaciones y luego pertinentes conferencias “antiterroristas”- ahora configura solo la humillación total del pueblo palestino: sin Jerusalén Este, sin final de la colonización, sin reconocimiento del derecho al retorno, sin Estado, sin futuro. Solo dinero en efectivo.

Fuente https://www.independent.co.uk/voices/palestine-jared-kushner-ultimate-plan-israel-donald-trump-jerusalem-right-to-return-a8420836.html

Traducción: Rebelión.org

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