Las bambalinas del golpe de Estado en Bolivia

x Nathália Urban 

El gobierno boliviano obtuvo documentos inéditos que revelan cómo el expresidente argentino Mauricio Macri apoyó el golpe de Estado de 2019. Ahora, también los gobiernos de Brasil y Chile han entrado en la mira de las investigaciones que prometen dejar al descubierto el fracaso de la nueva Operación Cóndor en América Latina.

Según el portavoz del gobierno boliviano Jorge Richter, los gobiernos de Brasil y Chile podrían haber estado involucrados en los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que se produjeron en el país tras la renuncia de Evo Morales en 2019. Sin dar más detalles, dijo que ahora se investigará una posible colaboración internacional. 

El anuncio de Richter se produjo después de que el gobierno boliviano denunciara la participación del expresidente de Argentina, Mauricio Macri, en el golpe de Estado de 2019 contra el entonces reelegido presidente de Bolivia, Evo Morales. El canciller boliviano Rogelio Mayta reveló documentos que prueban el envío de municiones argentinas y ecuatorianas (en tiempos de Mauricio Macri y Lenín Moreno) que fueron utilizadas por las fuerzas policiales bolivianas para reprimir las protestas populares contra el gobierno golpista de Jeanine Áñez.

El presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia, Freddy Mamani, anunció la propuesta de crear una comisión de investigación para indagar no solo las acusaciones contra Macri, sino también la posibilidad de que otros gobiernos hayan colaborado con los golpistas. 

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Joe Biden en la Casa Blanca: ninguna ilusión

x Atilio A. Boron

Puede parecer un consejo vano, pero hay que recordar el torrente de ilusorias expectativas que despertó el triunfo de Barack Obama en 2008. Reflejo de la profunda penetración del mensaje neocolonial, los cánticos triunfalistas que destacados intelectuales de la “progresía” europea y latinoamericana entonaran en vísperas de la inauguración de su mandato fueron rápidamente acallados ni bien el afro-americano puso manos a la obra (secundado por Joe Biden) y dedicó ingentes esfuerzos a salvar a los bancos de la “crisis de las hipotecas sub-prime” olvidándose de los millones que fueron estafados por aquellos. Dado que ya se escuchan, si bien con un tono aflautado, algunas letanías parecidas a las del 2008, parece oportuno recordar estos antecedentes para no caer en nuevas –y previsibles- frustraciones.

Biden llega a la Casa Blanca con un equipo étnicamente más heterogéneo que el de Donald Trump, casi en su totalidad conformado por varones blancos. Pero en todos los casos se trata de personas que más allá de su diversidad étnica y cultural están íntimamente ligadas al gran capital norteamericano. El Departamento de Estado será dirigido por Anthony Blinken, un halcón moderado, pero halcón al fin, que cree que su país tendría que haber fortalecido su presencia en Siria para evitar la llegada de Rusia. Blinken apoyó la invasión a Irak en 2003 y la intervención armada en Libia que culminó con la destrucción de ese país y el linchamiento de Muammar El Gadafi. Ha dicho que “la fuerza debe ser un complemento necesario de la diplomacia”, en línea con el pensamiento tradicional del establishment. Por lo tanto, a no confundirse.

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Puede parecer un consejo vano, pero hay que recordar el torrente de ilusorias expectativas que despertó el triunfo de Barack Obama en 2008. Reflejo de la profunda penetración del mensaje neocolonial, los cánticos triunfalistas que destacados intelectuales de la “progresía” europea y latinoamericana entonaran en vísperas de la inauguración de su mandato fueron rápidamente acallados ni bien el afro-americano puso manos a la obra (secundado por Joe Biden) y dedicó ingentes esfuerzos a salvar a los bancos de la “crisis de las hipotecas sub-prime” olvidándose de los millones que fueron estafados por aquellos. Dado que ya se escuchan, si bien con un tono aflautado, algunas letanías parecidas a las del 2008, parece oportuno recordar estos antecedentes para no caer en nuevas –y previsibles- frustraciones.

Biden llega a la Casa Blanca con un equipo étnicamente más heterogéneo que el de Donald Trump, casi en su totalidad conformado por varones blancos. Pero en todos los casos se trata de personas que más allá de su diversidad étnica y cultural están íntimamente ligadas al gran capital norteamericano. El Departamento de Estado será dirigido por Anthony Blinken, un halcón moderado, pero halcón al fin, que cree que su país tendría que haber fortalecido su presencia en Siria para evitar la llegada de Rusia. Blinken apoyó la invasión a Irak en 2003 y la intervención armada en Libia que culminó con la destrucción de ese país y el linchamiento de Muammar El Gadafi. Ha dicho que “la fuerza debe ser un complemento necesario de la diplomacia”, en línea con el pensamiento tradicional del establishment. Por lo tanto, a no confundirse.

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