El nuevo aeropuerto: negocio y corrupción de la burguesía

x OLEP/Fragua

“¡El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NACM) es la obra más grande e importante de los últimos tiempos”. “Traerá progreso y bienestar al país!” Es lo que escuchamos a diario en radio y televisión y, sin duda, este tema ha marcado las elecciones presidenciales de 2018. A pesar de que desde 2014 se dio el banderazo para iniciar las obras del aeropuerto y pese a las protestas de los pobladores de la región y la comunidad científica que alertaron sobre la problemática desde el lejano año 2001. Diecisiete años después el circo electoral ha dotado de reflectores la problemática del nuevo aeropuerto.

Es mentira que sea sólo el capricho de una persona que se opone a la construcción del NACM; la mayoría del pueblo, la clase trabajadora, estamos conscientes de que dicha obra, además de causar un daño al ambiente, no es para nuestro beneficio. Así lo revela también la reciente información sobre cómo se financia y quiénes se benefician de los contratos para las diversas obras del Nuevo Aeropuerto.

El costo total actualizado del NACM asciende a 186 mil 123 millones de pesos, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El 73.7% de dicho presupuesto, es decir, 137 mil 233 millones de pesos, son contratos que se otorgaron, algunos por 50 años, a compañías y consorcios como: Operadora Cicsa, Compañía Peninsular, Desarrolla¬dora Prodemex, Edificadora GIA, Omega Construcciones, Consorcio ICA y Tracotamsa; propiedad de los burgueses: Carlos Slim Helú (uno de los diez hombres más ricos de mundo), Carlos Hank Rhon (dueño del banco más grande de México, Banorte), Olegario Vázquez Aldir (dueño de Grupo Empresarial Ángeles), Hipólito Gerard Rivero (cuñado del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari), Jorge Miguel Melgarejo Hadad, Bernardo Quintana y Rolando Cantú Barragán (primo del constructor de la “casa blanca” de Peña Nieto), respectivamente.

Estos personajes miembros de la clase burguesa se han beneficiado por décadas de contratos millonarios de los distintos gobiernos, de ahí que ellos y sus representantes políticos insisten en la continuidad de la obra para la “modernidad y desarrollo a México”, aunque realmente su posición corresponde a velar por los intereses de su clase: seguir acumulando capital.

Otro de los negocios privados que invierten para pagar el NACM es a través de la famosa Fibra E (Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura), instrumento financiero que permite a inversionistas institucionales participar en proyectos de energía e infraestructura, son cuatro Administradoras de Fondo para el Retiro (Afores): Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI-Banorte; invirtieron 13 mil 500 millones de pesos, que representa el 45% de la oferta global. Significa que los fondos para tu jubilación, los que tendrías que recibir por parte del Estado, son utilizados como negocio por las aseguradoras privadas, es decir, esas afores que “administran” tu ahorro fruto de tu trabajo están cotizando en el mercado y ahora se invierten para pagar una obra de alto riesgo para obtener cuantiosas ganancias”; sin embargo, tu pensión no será tan cuantiosa, no recibirás más por esa inversión, los principales beneficiarios serán como siempre los dueños de las afores, como Slim y Hank Rhon. ¿O acaso usted pensaba que le tocaría un pedazo de ese pastel?

Pero ahí no acaba el cuento, la Auditoría Superior de la Federación reveló recientemente varias anomalías del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (NACM), responsable de toda la obra del GACM, por ejemplo, que de la Cuenta Pública 2015 y 2016 hace falta esclarecer 148 millones de pesos y 415.2 millones de pesos, respectivamente. Además, hay anomalías como ajustes de pago a salarios de especialistas sin que exista un tabulador o estudio de mercado, duplicación de pagos, autorización de pagos por trabajos no realizados, etc. ¿Y sobre este cochinero se piensa erigir la modernidad de México?

La propuesta alternativa de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para el NACM la presentó desde finales del 2015, pero no tuvo mucho eco ni dentro de sus propias filas, ni en el mismo Texcoco donde gobierna morena desde 2015. Ahora, ha causado tal impacto su posición y el hecho de “encarar” a Carlos Slim diciéndole que “lo están utilizando para frenar su movimiento”, que uno creería que podría ser viable para detener la construcción del aeropuerto si AMLO llega a la presidencia. Sin embargo, no debemos quitar el dedo del renglón: las elecciones presidenciales son importantes, pero no lo son todo, no debemos olvidar que la pequeña burguesía, que es el proyecto que representa AMLO, encierra contradicciones y que, como él mismo lo ha dicho, no le interesa confrontar, sino negociar; finalmente terminará negociando otros términos con esa burguesía que saldrá ganando una vez más para seguir expandiendo su capital por el mundo.

Por ello, es importante que el pueblo y sus organizaciones tengamos bien claro que nuestro principal enemigo es la burguesía, esa clase que existe gracias al trabajo y explotación de millones de proletarios, que no le importa generar una catástrofe en el valle de México, un desequilibrio hidrológico en la Cuenca, despojar a los pueblos de sus tierras y casas, desaparecer cerros completos para la extracción de minerales como el tezontle, basalto, etc. El llamado es a seguir luchando para frenar éste y otros proyectos de muerte, a retomar el punto 5 de nuestro Programa: Respeto a la autodeterminación política, económica y cultural del pueblo mexicano, es decir, el derecho a decidir qué país queremos, qué proyectos queremos y cómo los queremos!

¡Contra el despojo, la explotación y la represión; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección DESPOJOdel No. 34 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Mayo-Junio 2018.

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