Mujeres en la organización popular

x OLEP/Fragua

NUESTRO PROYECTO ORGANIZATIVO surgió desde hace seis años con la participación activa de compañeras.

Nunca nos planteamos tratos diferenciados, todos los integrantes de nuestra organización tenemos los mismos derechos y obligaciones; sin embargo, nos ha tocado aprender y crecer con nuestras compañeras, enfrentar los problemas propios de la vida y de la organización en torno a un proyecto que lucha por el socialismo.

Nuestras compañeras en este camino han enfrentado problemas en el trabajo, en el hogar, con algunos compañeros y compañeras; ellas son madres que intentan educar a sus hijos sin las ideas y actitudes de la clase burguesa; son hermanas, algunas proveedoras de sus padres, de sus hermanas o hermanos; son hijas que luchan contra las ideas que sus padres les inculcan (que por lo regular reproducen las ideas de la superioridad del hombre sobre la mujer); son esposas o novias que han enfrentado en algunos casos la desaprobación de su pareja por la participación en la lucha por el socialismo.

Hemos construido nuestra relación entre compañeros con base en el compromiso de luchar por el socialismo. No juzgamos las preferencias sexuales de nuestras compañeras, pero sí estamos en desacuerdo con el consumo de drogas legales e ilegales que destruyen las relaciones sanas entre los compañeros de nuestra organización.

Hemos defendido a nuestras compañeras y ellas nos han defendido, hemos sido un sostén en las difíciles circunstancias que han enfrentado en su vida personal y ellas han sido un sostén para nosotros y así seguiremos construyendo relaciones proletarias, a pesar de lo duro y complejo de las relaciones humanas.

En nuestra organización tenemos compañeras responsables de diferentes actividades y estructuras organizativas, partimos del principio de que el asumir responsabilidades nos da la oportunidad de madurar como personas, de fortalecer nuestras convicciones socialistas, de aprender a aplicar una metodología de trabajo que construya a la mujer y al hombre nuevos.

No podemos decir que estamos libres de actitudes e ideas equivocadas respecto a la mujer en general, pero en nuestra organización está estrictamente prohibido faltarse al respeto entre compañeros.

La expulsión es una sanción que se ha aplicado en nuestra organización y que aplicaremos en caso de que cualquier compañero o compañera rompa con los estatutos y principios que nos rigen.

Como organización nos da gusto que nuestras compañeras y compañeros se vuelvan padres y asumimos la educación de los hijos como un compromiso colectivo frente al pueblo que pretendemos organizar. Nuestros hijos, los niños y niñas que han nacido dentro de la organización son las “flores de la vida” y nuestro deber es educarlos y formarlos para trasformar el mundo.

Desde nuestro periódico FRAGUA hemos dado espacio a la lucha de las mujeres en diferentes artículos; pero fue hasta nuestro número 34 (de mayo-junio de 2018) que creamos la sección “Mujeres construyendo historia”. El primer artículo fue sobre Luisa Amanda, revolucionaria nicaragüense caída en combate contra la dictadura de Somoza. Esa sección, pequeña en un principio, ha ido creciendo y es —para quién se lo pregunte— creación de compañeras.

Se han hecho reseñas sobre Benita Galeana (mexicana), Yolanda Colom (guatemalteca), Elena Odena (española), Digna Ochoa y Plácido (mexicana), sobre las madres de Plaza (Argentina), incluso sobre Leona Vicario, quien es ahora la imagen de los documentos oficiales de gobierno.

Desde nuestra perspectiva lo que nos une como compañeros de una misma organización es el esfuerzo de transformar el capitalismo y el esfuerzo de despojarnos de nuestros lastres, de nuestras actitudes e ideas que nos atan a la servidumbre respecto a los burgueses.

No separamos la lucha por el socialismo de la lucha por transformarnos; creemos que la superación de la enajenación de las relaciones entre los seres humanos será resultado de la lucha conjunta por superar el capitalismo y creemos firmemente que en ese camino, y sólo en ése, nos forjaremos como seres humanos libres y plenos.

Mientras el capitalismo y la burguesía domine, dominará un sistema económico, político y social donde la violencia de clase es la que educa a hombres y mujeres; donde la violencia de clase es la que nos somete como pueblo trabajador y explotado; donde la violencia de clase se manifiesta como violencia entre hombres, entre mujeres, del hombre a la mujer, a los niños, hacia el ser humano mismo.

Un sistema económico, político y social que se funda en la violencia de una pequeña clase burguesa sobre la gran mayoría de los seres humanos no puede dar alternativas para terminar con la violencia de esa clase sobre la sociedad y con la violencia que los oprimidos ejercen entre ellos mismos.

Sólo la unidad de la clase explotada, sólo la unidad de mujeres y hombres conscientes y decididos a terminar de raíz con el capitalismo y el neoliberalismo es la esperanza para construir un sistema donde las relaciones sean de solidaridad y apoyo mutuo: el socialismo.

¡Contra la explotación y la violencia hacia las mujeres;

organización, resistencia y lucha por el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la Editorial del No. 51 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Febrero, 2020.

Contacto:

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