El desastre natural llamado desigualdad

No a todos nos afecta igual

No cabe duda que los hechos recientes son lamentables. El sismo de 8.2 que sacudió nuestro país no deja de cobrar factura en los estados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco; en ciudades como Ixtepec y Tuxtla Gutierrez; en municipios como Juchitán y Matías Romero, así como en las localidades istmeñas. En la CDMX también se sintió fuerte la sacudida, a pesar de que no hubo daños tan graves como en los estados del sur (donde a la fecha van 65 personas que ha perdido la vida), sí existieron pérdidas materiales, construcciones de los barrios y colonias populares como la Morelos, Tepito, Doctores, viviendas que cedieron ante el temblor. Claro, no se ha dicho nada en medios oficiales, pues en muchas de estas colonias ni siquiera sonó la alerta sísmica, la gente salió hasta que sintieron el fuerte evento.

Esto viene a sumarse al cúmulo de preocupaciones que de por sí la temporada de huracanes ya había ocasionado entre la población. Las vulnerabilidades se hacen cada vez más evidentes frente a estos fenómenos naturales que nos ponen el alto riesgo. Seguramente usted como yo encuentra varias explicaciones a esto, piensa: “claro, vivimos en una zona sísmica, los volcanes, las placas tectónicas; cómo no se van a caer las casas si las construyen con lámina y tablaroca, eso no soporta un temblor.” Le echamos la culpa a la basura tirada en las calles: “por eso las avenidas se convierten en verdaderos ríos, el metro en cascadas y lagos, las calles en socavones mortales.” O ya de plano pensamos que es un castigo de Dios.

No podemos negar que el cambio climático existe, eso es un hecho; tampoco que la basura botada en calles y avenidas que obstruyen coladeras contribuye al problema, y sí, es verdad que buena parte del país, incluida la Ciudad de México, se ubica en una gran zona sísmica. Pero, ¿por qué somos la clase trabajadora quienes nos hacemos hasta cuatro horas de regreso a casa si nos agarra la lluvia?, ¿por qué somos nosotros quienes más padecemos las cascadas y lagos dentro de las instalaciones del metro?, ¿por qué es el pueblo quien muere aplastado bajo toneladas de tierra a causa de socavones, a quienes se nos viene la casa encima si tiembla?

No es que el huracán y el sismo tengan un odio dirigido a los pobres. No se trata de naturaleza, se trata de desigualdad. El término mal empleado “desastres naturales” se utiliza para eximir de responsabilidades al Estado sobre las víctimas de inundaciones, socavones, desgajamientos; víctimas que en su gran mayoría son la gente más pobre, quienes habitan barrancas irregularmente a falta de vivienda digna, quienes tienen que autoconstruir su casa con lo que tengan a la mano y sea más barato, lo que definitivamente no es lo último en tecnología. Y qué fácil, ¿no? Echar la culpa a la naturaleza dando a entender que siempre será de esta forma y que el Estado y sus instituciones están imposibilitados para resolver. Pero no, amable lector de FRAGUA, estos desastres son sociales pues, a pesar de ser ocasionados por fenómenos naturales, es la sociedad quien, bajo criterios de clase, ha decidido dejar aún más vulnerables a la población en situación de pobreza, a la clase trabajadora. ¿¡Cuándo hemos visto al patrón dormir en un albergue por la alerta de tsunami o quejarse de la estación Pantitlán inundada!? 

Si bien el fenómeno natural no decide conscientemente a quién afectará más, sí es el Estado, bajo una dirigencia de la clase burguesa, quien decide no atender las demandas de vivienda digna, de servicios básicos como caminos bien hechos, drenaje funcional, transporte eficiente; quien atiende con mayor rapidez la inundación en el nuevo aeropuerto para que la mercancía no se detenga, pero tarda hasta cinco horas en rescatar a dos personas atrapadas en un socavón. Es el Estado, bajo el mandato de la burguesía, quien construye y no proporciona vivienda digna al pueblo de México.

Es así, amable lector, que nos damos cuenta que pesa mucho más el dinero, la clase social y el poder que la basura, el cambio climático o las placas tectónicas. La desigualdad con la que han sido y siguen siendo planeadas las ciudades o localidades no nos ofrece más opción que seguir viviendo con el temor a que pase algún evento natural y termine con lo poco que tenemos o incluso nos dé muerte. Es la desigualdad la que naturaliza que seamos nosotros quienes terminemos sepultados bajo el cerro a causa de temblor o tormenta, quienes perdamos todas nuestras pertenencias cuando se desborda el río de los Remedios, cuando llega el huracán o hay un sismo, mientras ellos disfrutan de la vista en sus casas blancas de Las Lomas.

Y así como la desigualdad no es natural ni eterna, nos toca a nosotros, los explotados y oprimidos, buscar la manera de transformar esta dura realidad. Es tiempo de organizarnos y luchar, la solidaridad con los afectados por el sismo y las inundaciones son un primer paso, sin embargo, para evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir esto no basta, debemos exigirle al Estado que nos brinde viviendas dignas, servicios públicos de calidad y con tarifas sociales justas, así como la cancelación de los megaproyectos de despojo, los cuales destruyen el ambiente y nos arrebatan todo.

Como OLEP sabemos que estas exigencias son sólo un primer paso y por eso las enarbolamos en nuestros Programas mínimos de lucha a nivel nacional y de la CDMX. Nosotros entendemos que sólo tendremos una vida digna cuando se cambie toda la sociedad por completo, cuando superemos el capitalismo y alcancemos el socialismo. Por eso, si quieren decirnos que la desigualdad es natural, nosotros les diremos que lo natural es luchar.

NOTA: Este artículo fue publicado en el No. 29 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Septiembre-Octubre 2017.

 

Contacto:
olep.contacto@gmail.com
fragua.olep@gmail.com

Facebook: /olep.fragua 

Contra el despojo…lucha por el socialismo

x OLEP/Fragua

Saqueo, robo, explotación y miseria, eso es lo que representan los números que ve usted en la imagen del mapa.

La minería no sólo es contaminación y conflictos, también es una forma más por medio de la cual los grandes millonarios se hacen más millonarios a costa de la destrucción del planeta, del futuro de la humanidad y de la creación de más pobres.

Leer más

Contra el aumento en los impuestos

x OLEP/FRAGUA

Punto cuatro de nuestro Programa Mínimo de Lucha

Una delas principales funciones del Estado debería ser, a través de los impuestos, construir la infraestructura necesaria para la población, garantizar el acceso a la salud, educación, vivienda digna y espacios de recreación de toda la población. Sin embargo, durante años el Estado, en vez de utilizar ese dinero en gastos públicos, ha preferido aportarle más a los bolsillos de los gobernantes, gastándose millonadas únicamente en sus salarios, sus lujosas mansiones, sus vacaciones de ensueño y sus pensiones.

De esta manera, mientras los funcionarios se dan vidas de lujo, el pueblo trabajador cada día tiene que chingarle más para pagar más impuestos, sin las esperanzas de que todos esos pagos, regresen a él en forma de mejores condiciones de vida.

Leer más

Mitos sobre la epidemia de obesidad

x OLEP/FRAGUA

Para todos es sabido que nuestro país se encuentra bajo una epidemia de obesidad y diabetes, se encargan de hacérnoslo saber repitiendo una y otra vez en los medios de comunicación que estamos gordos. Es más, todos podemos tararear la pegajosa melodía: “chécate, mídete, muévete” donde dicen y remarcan que si estamos gordos es por nuestra culpa, porque comemos demasiado y no nos gusta hacer ejercicio.

Leer más

Corporativismo de izquierda

x OLEP-FRAGUA

Cuando hablamos de política estamos mal acostumbrados a pensar que alguien siempre es “el mueves”, “el chido”, “el picudo”, y que eso implica que cualquier problema hay que resolverlo por intermediación de él, con auspicio de él, con permiso de él, manteniendo la unidad en torno a él, siguiendo sus lineamientos y respetando la jerarquía de influencias establecida bajo su manto. Las organizaciones sindicales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) llevan esta exaltación al poder del dirigente a niveles casi mitológicos. Ahí está la Confederación de los Trabajadores de México (CTM) que continúa, sin escatimar en parafernalia, el feudo de Fidel Velázquez; también está el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE): si bien su máxima dirigente, Elba Esther Gordillo, artífice del asesinato de maestros disidentes y notoria gestora de corrupciones de altos vuelos, por el momento está en la cárcel por querer sobrepasar los límites que le marcaron sus amos, la facción dominante del sindicato sigue desempeñando su papel de controlar a los maestros para que no se “salgan del huacal” y quieran luchar por la derogación de la reforma educativa. Y qué decir del feudo de Romero Deschamps en el Sindicato de Petróleos Mexicanos o, en otra variante, el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, que cuando sale a marchar exige ante todo mejores condiciones para los negocios de Carlos Slim, su patrón.

Leer más

Defendamos las victorias del pueblo

x Olep-Fragua

El 17 de marzo de 2015 estalló la huelga de los jornaleros agrícolas del valle de San Quintín. En ese entonces se dieron movilizaciones masivas: una amenaza de cerca de 80 mil jornaleros se lanzaba a parar la producción agrícola, algo que el capital jamás podría permitirse. La huelga, como recordaremos, se dio en medio de una dura represión y resistencia popular, finalizando con la sindicalización independiente de los jornaleros y la firma de una serie de acuerdos que, hasta la fecha, no se han cumplido.

Leer más

El apoyo popular, pilar de la lucha organizada. ¡Maestro aguanta, el pueblo se levanta!

Como ya hemos denunciado en los últimos volantes de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), este gobierno se ensaña contra el pueblo que día a día vende parte de su vida a un patrón por un mísero salario. Actualmente, ya volvió a subir la gasolina, la luz y el gas y eso que habían dicho que con las reformas todo eso iba a ser más barato. Hoy, en otro campo de lucha del pueblo trabajador, se encuentran los maestros luchando por condiciones laborales dignas, por el derecho a la educación y vida digna para todo el pueblo. 

Leer más

Lecciones del movimiento magisterial

x Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP)

Lenin dijo en alguna ocasión que hay décadas en las que parece que nada pasa y semanas en las que suceden décadas. Él se refería a la manera en que el luchador social debe encarar las épocas de repliegue y de algidez de la lucha, por lo que resulta de vital importancia que entendamos en qué situación estamos, para poder dar los siguientes pasos en la lucha. Ante la masacre perpetrada por la Policía federal y la Policía estatal en Nochixtlán, Oaxaca, la respuesta del pueblo organizado no se hizo esperar en forma de marchas, brigadeos, paros de labores en las universidades públicas, asambleas e incluso cierre de las escuelas de educación básica por parte de padres de familia en diferentes lugares del país.

Leer más

1 2