Oleada de lucha obrera en Matamoros

x OLEP/Fragua
Tiemblan ante el despertar proletario

Como Sabemos, iniciamos el año 2019 con un aumento al salario mínimo del 16%, con lo que pasó de 88.36 a 102.68 pesos. Sin embargo, para 43 municipios de la frontera con Estados Unidos el aumento se dio en un 100%, es decir, en esa zona fronteriza el salario mínimo ahora es de 176.17 pesos.

La frontera del país fue el lugar que se volvió un paraíso para los empresarios desde hace tres décadas, justo desde la imposición del neoliberalismo. Fue ahí donde los patrones encontraron el lugar perfecto para ejercer la explotación de miles de trabajadores que se encontraban en la pobreza y de muchos migrantes que ya no pudieron cruzar la frontera. Fue por esto que los trabajadores de las maquilas se han enfrentando a bajos salarios, a la nula sindicalización libre, al chantaje de los patrones y a la falta de servicios básicos.

El decreto del aumento al salario por parte del gobierno de la “cuarta transformación” fue muy esperado por los trabajadores de la frontera; a algunos los invadió la felicidad cuando supieron que iban a ganar un poco más, pero la sorpresa llegó cuando los empresarios se negaron a otorgar el aumento con el argumento de que los trabajadores no ganaban el salario mínimo, pues el promedio gana salario mínimo y medio (120 pesos), y simplemente redujeron las prestaciones históricamente ganadas, como los bonos de cafetería, de productividad, de asistencia, de trasporte y otros más.

Esta situación desató que miles de obreros colgaran banderas rojinegras en sus centros de trabajo, salieran a las calles y señalaran a los charros sindicales que sólo están del lado del patrón. Dichas acciones se han emprendido de manera legítima para exigir un incremento salarial del 20%, un bono de 32 mil pesos, reducción del descuento de cuota sindical del 4% a 1% y una jornada semanal de 40 horas.

Más de 65 000 trabajadores de 45 maquiladoras en la frontera de la ciudad de Matamoros se sumaron a la lucha por mejores condiciones económicas, lo que generó un ambiente combativo que desde hace décadas no se presentaba en la zona fronteriza.

Sin embargo, el papel de los dirigentes charros ha sido el de mantener a raya las huelgas con la promesa de supuestas negociaciones “legales”, por las que estos traidores se encierran con los patrones para entregar a los compañeros. Además, han tratado de evitar con engaños e intimidación la expansión de las huelgas a otros centros industriales de la zona fronteriza. Pero los trabajadores se han rebelado ante los sindicatos charros, como el dirigido por el traidor Juan Villafuerte Morales del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM), quien es denunciado por los trabajadores porque sólo se ha limitado a quitarles el 4% de su salario cada semana, y ahora con la problemática sólo trabaja para sabotear las huelgas.

Los patrones han amenazado que si la huelga sigue se verán en la “necesidad” de cerrar las plantas (como ya lo hicieron dos empresas); han bloqueado las tarjetas de pago de bonos y de otras prestaciones de los trabajadores; han cancelado algunos pagos de la primera semana del mes de enero, aun cuando no había huelga, y han ofrecido pequeños bonos para que los trabajadores regresen a laborar. Por si fuera poco, los patrones de Chihuahua que también entran en la zona fronteriza, en un acto de burla, han dicho que como supuestamente no están claras las reglas de la reducción del IVA y del ISR no han otorgado el aumento salarial correspondiente a los trabajadores de constructoras, restaurantes y de otros sectores.

Hasta el cierre de la edición del FRAGUA la Secretaría del Trabajo de Tamaulipas informó que la Junta de Conciliación y Arbitraje del estado declaró inexistente la huelga en 13 empresas de Matamoros porque supuestamente no se reunieron los requisitos que establece la Ley Federal del Trabajo, lo que muestra que esa instancia se mantiene del lado de los patrones.

El nuevo gobierno ha demostrado que la buena voluntad no es suficiente para reducir un poco los beneficios de esos empresarios que durante años se han beneficiado de nuestro sudor y trabajo. Terminar con el neoliberalismo, o al menos con sus efectos más negativos de manera inmediata, implica firmeza y tenacidad, y en este caso significa obligar por todos los medios a los patrones a acatar el decreto del aumento al salario mínimo en un 100% en la zona de la frontera, y que todo aquel que lo desacate asuma las consecuencias.

Toda acción encaminada a beneficiar de manera inmediata la vida de los trabajadores y del pueblo mexicano debe ser respetada por los patrones y exigida por nosotros los trabajadores (a pesar de que se quede corta). Por ejemplo, el Centro de Análisis Multidisciplinarios (CAM) de la Facultad de Economía documentó que para que un salario mínimo pueda cubrir lo necesario en alimentación tendría que aumentar 200%; sin embargo, aunque el aumento del 100% en la frontera no sea lo más justo, tiene que ser respetado y aplicado en el salario de los trabajadores, ya que repercute de manera inmediata en la vida de nuestros hermanos de clase de la frontera.

Como ya hemos dicho, terminar con el neoliberalismo por la vía de los hechos en lo laboral implica, entre otras cosas, que nosotros los trabajadores tengamos un salario justo que pueda cubrir todas nuestras necesidades y las de nuestra familia. Además, es necesario terminar con todas aquellas formas de contratación laboral que nos dejan en la indefensión jurídica, como el outsourcing. También consideramos que la formación de sindicatos independientes, democráticos, combativos y con carácter de clase proletaria son necesarios para defender de manera real lo que nos corresponde.

¡Trabajo digno, salario justo y seguridad social!

NOTA: Este artículo fue publicado en el No. 40 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Febrero-Marzo 2019.

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