La alianza entre el MI6, la CIA y los banderistas

x Thierry Meyssan

Después de haber mostrado cómo los discípulos de Leo Strauss prepararon desde ‎Washington la guerra en Ucrania y orquestaron el ataque de Kiev contra el Donbass el ‎‎17 de febrero, el autor nos recuerda la historia secreta que vincula a los anglosajones ‎con los banderistas desde la caída del III Reich. Lanzando una importante alerta, ‎Meyssan observa que la opinión pública occidental ha sido incapaz de percibir el ‎resurgimiento del racialismo nazi en Ucrania y en los países bálticos y que tampoco sabe que muchos ‎de los ucranianos que hoy llegan a Europa occidental están permeados por la ‎ideología banderista. ¿Habrá que esperar a que comiencen los atentados nazis ‎en Europa occidental para que despierte la opinión pública?‎

EL APOYO DE OCCIDENTE AL NAZISMO (1933-1940)

‎El apoyo masivo que Estados Unidos y sus aliados aportan a los “banderistas” ucranianos ‎contra Rusia es comparable al apoyo que Occidente aportó antes a la Alemania de Hitler contra ‎la URSS. Debemos recordar que absolutamente todos los Estados de Occidente creyeron en ‎algún momento que los nazis eran la solución para la crisis económica de 1929. Creyeron que ‎sólo los nazis podían proponer una alternativa creíble al capitalismo. Por supuesto, casi todos ‎esos Estados cambiaron de opinión cuando el peligro nazi se volvió contra ellos.

 Como ejemplo, vale la pena recordar que el ministro de Exteriores de Francia, Georges ‎Bonnet, encantado ante la política del Reich hacia los judíos, propuso a su homólogo alemán, ‎Joachim von Ribbentrop, deportar a los judíos de Francia, de Polonia y de Alemania a una lejana ‎colonia francesa, Madagascar [1]. ‎El propio Georges Bonnet firmó a nombre de Francia el Compromiso Franco-Alemán de ‎Colaboración Pacífica con el ministro de Exteriores del Reich, Joachim Ribbentrop, el 6 de ‎diciembre de 1938.
 El primer ministro británico ‎Neuville Chamberlain organizó por su parte los Acuerdos de Munich –‎firmados el 30 de septiembre de 1938– que liquidaron Checoslovaquia en beneficio del Reich ‎‎ [2], mientras que el gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman, robó ‎‎27 toneladas de oro checoslovaco para ayudar a reforzar los ejércitos nazis [3].
 También hay que mencionar que, en 1940, Prescott Bush –el padre del presidente estadounidense ‎George H. Bush y abuelo del presidente George W. Bush– invirtió en las fábricas del campo de ‎prisioneros de Auschwitz –que se transformaría en campo de exterminio en 1942 [4].‎

Después de la caída del nazismo, ninguno de aquellos personajes tuvo comparecer ante la justicia. ‎Al contrario, se hizo el mayor esfuerzo por enterrar aquellas infamias. Hoy deberíamos evitar ‎que eso vuelva a suceder. ‎

La sede de Radio Liberty en Munich. Stepan Bandera, líder de los ‎colaboradores ucranianos de los nazis, y Said Ramadan, el heredero de Hassan al-Banna a la ‎cabeza de la Hermandad Musulmana, trabajaron al mismo tiempo en Radio Liberty.
‎EL PAPEL DE LOS BANDERISTAS UCRANIANOS EN LA GUERRA FRÍA

‎Durante la Segunda Guerra Mundial, Alfred Rosenberg, teórico del nazismo y ministro del Este ‎‎(Ostminister) del III Reich, confió al letón Gerhard von Mende la misión de lograr que los ‎pueblos de la URSS se pusiesen del lado de Hitler. Von Mende concibió entonces un modelo de ‎manipulación de las minorías que la CIA retomó posteriormente. Con la cooperación del ‎Gran Muftí de Jerusalén, Amin al-Husseini, Von Mende creó escuelas de clérigos musulmanes en ‎las ciudades alemanas de Gottingen y Dresde, hizo nombrar un Gran Muftí en Crimea y enroló ‎musulmanes en las SS. Von Mende fue también el oficial encargado de “atender” al ‎‎«nacionalista» ucraniano Stepan Bandera. ‎

En Washington, el presidente Harry Truman y su sucesor Dwight Eisenhower decidieron esforzarse ‎al máximo en la guerra psicológica contra los soviéticos. Fue así como la CIA creó el «Comité ‎Americano para la Liberación de los Pueblos de la URSS» (AmComLib), que manejó las ‎transmisiones de Radio Liberty desde Munich. ‎

En otras palabras, la CIA “recicló” al nazi letón Gerhard von Mende, quien propuso a sus nuevos ‎jefes estadounidenses abrir en Munich una mezquita, que en definitiva fue puesta en manos de ‎Said Ramadan –el yerno del fundador de la Hermandad Musulmana, Hassan al-Banna [5]. ‎

También fue Von Mende quien “arregló” los problemas de Stepan Bandera y lo “recicló” en ‎el MI6 y en la CIA [6]. ‎

El emblema de la División SS “Das Reich”.

Por orden del III Reich, el ex lugarteniente de Stepan Bandera y primer ministro ucraniano ‎impuesto por los ocupantes nazis, Yaroslav Stetsko, fue uno de los fundadores del Bloque de ‎Naciones Antibolcheviques (ABN, siglas en inglés), durante la Segunda Guerra Mundial. ‎Posteriormente, durante la guerra fría, Stetsko perpetuó la existencia del ABN, pero al servicio de Estados Unidos, y se convirtió en un pilar de la Liga Anticomunista Mundial (WACL), creada por ‎la CIA [7].‎

El logo del Bloque de Naciones Antibolcheviques (ABN).

La sede del ABN se instala en Munich, desde donde Stepan Bandera y Yaroslav Stetsko dirigen ‎operaciones de sabotaje dentro de la URSS. El presidente del ABN es el danés Ole Bjorn Kraft, ‎ex presidente del Consejo del Atlántico Norte –la autoridad civil que dirige las fuerzas de ‎la OTAN. Varias operaciones fueron organizadas en colaboración con la CIA y con el MI6, o sea ‎bajo la supervisión de Frank Wisner –el abuelo por alianza de Nicolas Sarkozy– y de Kim Philby. ‎Pero Philby trabajaba para los soviéticos y transmitió al KGB la información necesaria para ‎hacerlas fracasar [8].‎

El emblema del Regimiento Azov.

Uno de los colaboradores de Yaroslav Stetsko, Lev Dobriansky, ‎, se convirtió en embajador de Estados Unidos en Bahamas‎ y su hija Paula Dobriansky fue ‎subsecretaria de Estado para la democracia (sic) en la administración de George Bush hijo. Fue ‎precisamente Paula Dobriansky quien financió –durante 10 años– una serie de estudios ‎‎“históricos” tendientes a hacer olvidar que el Holodomor –la gran hambruna que afectó Ucrania ‎en 1932-1933– también asoló Rusia y Kazajastán y a hacer creer que fue organizado por Stalin ‎para acabar con el pueblo ucraniano –los banderistas utilizan ese mito para afirmar que existe ‎un odio secular ruso contra los ucranianos. Posteriormente, Paula Dobriansky ocupó altos cargos ‎en la agencia de prensa Reuters y hoy trabaja en el Atlantic Council. Paula Dobriansky era ‎vicepresidente de la NED en el momento del putsch de Maidan.‎Esta campaña de propaganda del gobierno ucraniano se basa en el mito del Holodomor. ‎Una especie de diosa narra los crímenes inmemoriales de los rusos contra los ucranianos anunciando la ‎época de la cosecha y entonces… degüella un ruso, como los yihadistas degüellan a los “infieles”.‎

En 1983, el presidente estadounidense Ronald Reagan y su vicepresidente, ‎George Bush padre, reciben a los banderistas en la Casa Blanca. Entre los visitantes está Yaroslav Stetsko, el primer ministro designado por los nazis.‎

 [9].‎

Stepan Bandera es asesinado por el KGB en 1955. Stetsko falleció en 1986. Los dos están ‎enterrados en Walffriedhof, Alemania.‎

El 23 de septiembre de 1953, el presidente Eisenhower recibía una ‎delegación de la Hermandad Musulmana en la Casa Blanca. A partir de ese momento, esa ‎organización terroristas dispone del respaldo de la CIA.
‎EL APOYO DE LOS ANGLOSAJONES A LOS YIHADISTAS

‎En 1979, el presidente estadounidense James Carter autoriza la “Operación Ciclón”, para enviar ‎yihadistas árabes –miembros de la Hermandad Musulmana– a que luchen contra ‎el gobierno comunista afgano. Es entonces cuando aquella pequeña organización terrorista ‎se convierte en un verdadero ejército [10]. ‎Después de la guerra en Afganistán, vendrán las de Yugoslavia y Chechenia y finalmente ‎‎“aparece” el Emirato Islámico (Daesh) en Irak y en Siria [11].‎

Durante 40 años, se invita a todos los países miembros de la OTAN a que concedan «asilo político» ‎a los yihadistas «perseguidos» por las «dictaduras» árabes. Al menos 17 países miembros de ‎la OTAN participan en la operación “Timber Sycamore” de entrega de armas a los yihadistas ‎por valor de miles de millones de dólares [12]… ¡hasta el día ‎que esos terroristas acabaron por amenazar a los países occidentales! Habría que aprender a ‎no cometer otra vez los mismos errores. ‎

En esta imagen de 2006, jóvenes ucranianos miembros de la OUN-B –la ‎Organización de los Nacionalistas Ucranianos-Banderista– reciben un curso de sabotaje en una ‎base de la OTAN, en Estonia. El aprendizaje terminó con un homenaje a los soldados ‎alemanes, estonios y finlandeses que dieron sus vidas por el III Reich.
‎EL APOYO DE OCCIDENTE A LOS BANDERISTAS UCRANIANOS, A LOS USTACHIS CROATAS Y A LOS NEONAZIS DE ‎LOS PAÍSES DEL BÁLTICO‎

Durante la guerra fría, Estados Unidos incorporó a su dispositivo antisoviético numerosos nazis ‎especializados en tareas de represión. Entre ellos había individuos como Klaus Barbie –el ‎‎«Carnicero de Lyon», “reciclado” como jefe de la represión en Bolivia– y Alois Brunner quien, ‎después de haber exterminado judíos en Austria, Grecia y Francia, fue convertido en consejero ‎especial del presidente sirio en 1954 –antes de la llegada del partido BAAS al poder. Parecía que, ‎después de la desaparición de la URSS, la CIA y el MI6 habían puesto fin a todo eso. ‎

Sin embargo, a raíz de la disolución del Pacto de Varsovia y de la independencia adquirida por ‎ciertos Estados ex soviéticos, aparecieron en el espacio público milicias banderistas, ustachis ‎y nazis… y obtuvieron el respaldo de los anglosajones, en nombre de la colaboración de ‎sus padres durante la guerra fría. ‎

Veamos varios ejemplos:‎
 En Bulgaria, desde unos 15 años, se realiza anualmente en Sofía, la capital, una manifestación ‎pública en recuerdo del general Hristo Lukov [13].
 En Estonia, la misma tendencia comenzó, en 2009, con la repatriación de las cenizas del coronel SS ‎Alfons Rebane, llamado «el Rommel estonio». Vino después la inauguración de una placa ‎conmemorativa [14], también con el apoyo del presidente Toomas Hendrik Ilves –quien fue ‎funcionario estadounidense. En 2012, el ministro de Defensa estonio, Urmas Reinsalu, estuvo en ‎la isla de Saarema para participar en una ceremonia de la Alianza de Combatientes por la Libertad ‎de Estonia –una organización de estonios que colaboraron con los nazis– y para felicitar allí a ‎ex miembros de las SS por haber «liberado la patria» [15].‎
 En Letonia, la presidente Vaira Vīķe-Freiberga (1999-2007) afirma que «los SS eran héroes de la ‎lucha antisoviética». Esta señora presidente letona hizo modificar los manuales de Historia de las ‎escuelas y autoriza la realización de manifestaciones en recuerdo de esos «héroes». En Letonia, ‎con un 25% de habitantes de origen ruso, se ha prohibido el uso del idioma ruso en las escuelas de ‎nivel secundario. Junto con Estonia, Letonia construyó en 2018 un muro en su frontera con Rusia ‎‎ [16].
 En Bolivia, el MI6 británico se apoyó en la comunidad ustachi existente en ese país para derrocar ‎al presidente Evo Morales, en 2019 [17]. ‎

El 18 de noviembre de 2020, la Tercera Comisión de la Asamblea General de la ONU adoptaba ‎una resolución sobre la Lucha contra la glorificación del nazismo, del neonazismo y otras prácticas ‎que contribuyen a alimentar las formas contemporáneas de racismo, de discriminación racial, de ‎xenofobia y de intolerancia asociadas (Nations Unies A/C.3/75/L.49). Sólo votaron en contra ‎Estados Unidos y Ucrania y todos los miembros de la OTAN y de la Unión Europea ‎se abstuvieron. ‎

Dimitro Yarosh, agente ucraniano de las redes stay behind de la OTAN.
‎LAS MISMAS CAUSAS PRODUCEN LOS MISMOS EFECTOS

‎El 8 de mayo de 2007, en la ciudad ucraniana de Ternopol, grupúsculos nazis e islamistas crearon ‎un «Frente Antimperialista» para luchar juntos contra Rusia. Organizaciones de Lituania, ‎Polonia, Ucrania y Rusia participan en ese frente, que incluye separatistas islamistas de Crimea, ‎de Adiguea, de Daguestán, de Inguchetia, de Kabardino-Balkaria, de Karachayevo-Cherkesia, de ‎Osetia y de Chechenia. Al no poder viajar a Ternopol –debido a sanciones internacionales ‎contra él– el emir autoproclamado de Ichkeria (Chechenia), Doku Umarov, a quien la ONU ‎considera miembro de al-Qaeda, envía un texto que será presentado a los participantes.

‎El presidente de ese «Frente Antimperalista» es el ucraniano Dimitro Yarosh, quien se va a ‎luchar en Chechenia. Junto con el llamado «Fuhrer blanco», Andriy Biletsky, Dimitro Yarosh crea ‎Pravy Sektor (Sector Derecho), grupo de extrema derecha muy presente en el putsch de la Plaza ‎Maidan. Yarosh y Biletsky también crean después el batallón Azov. Desde el 2 de noviembre ‎de 2021, Diimitro Yarosh es consejero especial del jefe de las fuerzas armadas de Ucrania. ‎

El 7 de abril de 2022, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski (a la derecha) habló por ‎videoconferencia ante el parlamento de Grecia. Durante esa intervención, Zelenski mostró un ‎corto video donde un ucraniano de origen griego (a la izquierda) se presentó como miembro del regimiento ‎Azov y explicó la lucha de esa fuerza contra Rusia. ‎

Después de la disolución de la URSS, Ucrania resucitó sus viejos demonios. Los manuales de ‎Historia de los escolares fueron modificados y hace ahora 30 años que se enseña a los niños ‎ucranianos que su país sólo fue independiente gracias a los nazis. También se les inculca que ‎no tienen genes comunes con los rusos, los cuales son un raza inferior. Cada año, decenas de ‎miles de niños y adolescentes ucranianos van a los «campos de vacaciones» de los banderistas, ‎como las Juventudes Hitlerianas de la Alemania nazi. Esos son los jóvenes, niñas y niños que hoy ‎encuentran asilo en los países miembros de la Unión Europea. Como antes sucedió con los jóvenes, niños y ‎niñas vinculados a la Hermandad Musulmana, es muy probable que acaben perpetrando atentados ‎en los países que hoy los reciben. ‎Ceremonia de la orden secreta Centuria. Oficiales de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, ‎Canadá, Francia y Polonia ya forman parte de ese grupo. ‎

En este instante, los banderistas ya están reclutando cadetes en Alemania, Canadá, Francia y ‎Polonia, así como en Reino Unido y en Estados Unidos, e incluso captan oficiales en las ‎academias militares de esos países. Con ese objetivo crearon, en 2019, una orden secreta llamada ‎Centuria que difunde la ideología banderista y pronazi. Centuria se opone a los procedimientos ‎democráticos y al sufragio universal. Sus miembros recitan la «Plegaria de los Nacionalistas ‎Ucranianos», redactada por Josef Mashchak durante el breve periodo que separó las dos guerras ‎mundiales, y enarbolan la Cruz del Sol danesa mientras multiplican las referencias a la Sociedad ‎Thule, de la cual provenían los más altos dignatarios nazis. Los ejercitos occidentales de hoy ‎no han tomado en serio esa amenaza. Como ya sucedió en el Medio Oriente con la ideología de ‎la Hermandad Musulmana, la ideología pronazi de los banderistas se extiende en Occidente ‎como un reguero de pólvora. ‎

La bestia inmunda ya está entre nosotros. ‎

‎¿Cómo podemos ser tan ciegos? ‎

Fuente: Voltairenet

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