Trump sigue arriba del ring: los senadores demócratas no lograron condenarlo

x Alberto López Girondo

En el juicio político por «incitación a la insurrección», el oficialismo no obtuvo los 67 votos necesarios para sancionarlo y que no pueda volver a candidatearse.

Con la sensación de que los demócratas se metieron en una trampa de la que no sabían cómo salir, el expresidente Donald Trump resultó absuelto en el segundo juicio político en su contra. Luego de una jornada de idas y vueltas, en la que primero se decidió, por 55 a 45, llamar a nuevos testigos y demorar la definición sobre el proceso, finalmente un nuevo acuerdo abrió las puertas al debate final sobre el futuro de Trump. De lo que en realidad se trata, si fuera declarado culpable de “incitación a la insurrección” a raíz del ataque al Congreso del 6 de enero, es de si podría presentarse como candidato nuevamente. En este segundo intento, los demócratas consiguieron el apoyo  de sólo 7 republicanos, cuando necesitaban un total de 67 votos favorables al juicio político, 50 propios y 17 de la oposición.

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Biden y el complejo militar industrial

x John Saxe-Fernández

Sarah Lazare indicó: “Un tercio del personal reclutado por Biden para la transición gubernamental en el Departamento de Defensa o Pentágono, proviene de organizaciones-institutos, think-tanks, financiados por la industria armamentista”.

A pocos días de iniciado el gobierno de Biden, el panorama internacional permanece complejo y repleto de contrastes, con elementos positivos en materia de vacunas anti-Covid-19, el acuerdo para renovar el tratado para la reducción de armamento nuclear entre EE.UU. y Rusia, así como la expresión de satisfacción de la presidencia de la Unión Europea (UE) al canciller ruso Lavrov por la luz verde de Lancet a la vacuna Sputnik V. Esas luces pronto se opacan ante el justificado regaño de Lavrov de que la UE no es socio fiable casi en simultáneo con la agresividad de Biden con Putin, en una conversación de tenebrosa reminiscencia de la guerra fría que no acaba de terminar. Hay mucho contrato jugoso para la alta tecnología bélico-industrial alentada vía creación de enemigos y por el flujo de riqueza de contratos cost-plus como del B-21 de Northrop Grumman (CRS-R 4446).

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Objeto de disputa: Nord Stream 2

x Reinhard Lauterbach

¿Habrá algún movimiento en la disputa por el Nord Stream 2? Según datos del periódico Handelsblatts (edición del día martes), Estados Unidos le hizo una oferta al Gobierno Federal Alemán para negociar el levantamiento de las sanciones ya impuestas, y de las planeadas a futuro, en contra del proyecto del gaseoducto Nord Stream 2. El objetivo político de la administración norteamericana sería la de impedir que el gasoducto, que haría técnicamente superfluo el tránsito del gas a través de Ucrania, sea aprovechado en contra Ucrania o en contra de otro estado del este de Europa. El periódico escribe, citando a los «círculos gubernamentales berlineses» que, por ejemplo, Washington esperaría una confirmación del Consejo de Ministros alemanes para detener la operación del Nord Stream 2, tan pronto como Rusia, por su lado, termine el tránsito a través de Ucrania. Esto implicaría que el gobierno alemán motivaría a Rusia a que el actual acuerdo, que termina hasta 2024, de tránsito con Ucrania sea prorrogado. La revista polaca de derecha Wprost afirma haberse enterado de que la condición establecida por USA, para permitir el gasoducto, sería que la República Federal Alemana aumentase en un dos por ciento del PIB el gasto dedicado a su gasto armamentístico.

Hasta el momento no ha habido ninguna confirmación sobre esta información, sin embargo, el consejero de Joseph Biden para política exterior, Richard Nocholas Burns, le habría propuesto al gobierno alemán un tipo de opción cero: la interrupción de las obras para obtener tiempo para una «conversación relajada y confidencial». Al mismo tiempo, Estados Unidos mantiene una especie de amenaza contra el proyecto. El portavoz del ministerio del exterior, Edward Price, declaró el miércoles que USA «observaría de cerca» y que tan pronto como se inicien los trabajos de construcción, entrarían en vigor las sanciones en contra de los implicados.

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Biden ¿La gran nueva esperanza para Colombia?

Gearóid Ó Loingsigh

El Partido Demócrata no es una organización anticapitalista, ni siquiera es una organización reformista

La reciente elección de Joe Biden como presidente de los EEUU ha renovado el discurso de los liberales sobre la naturaleza progresista del Partido Demócrata y una supuesta división real entre sectores de la burguesía norteamericana sobre asuntos de fondo. Por supuesto, hay diferencias, hay posturas distintas y propuestas económicas distintas, pero el Partido Demócrata no es una organización anticapitalista, ni siquiera es una organización reformista, es netamente uno de los dos partidos capitalistas que siempre ha dominado el país y uno de las alas del imperialismo gringo.

La historia política de Biden

Biden no es un político nuevo en los EEUU sirvió como senador entre 1973 y 2009, cuando asumió la vice presidencia bajo el gobierno de Obama. Su historia es relevante, y de su pasado podemos pensar qué clase de futuro nos depara una presidencia de Biden. Existe una ley que lleva su nombre Biden Crime Law, una ley que expandió la lista de crímenes que podrían ser castigados con la pena de muerte, entre ellos el tráfico de drogas, mientras el entonces presidente Clinton se dedicó a aumentar masivamente la población reclusa en al país, encarcelando a centenares de miles de negros por delitos menores de drogas. Clinton pasó a la historia como otro presidente «progresista» no obstante su legislación racista y su perdón presidencial a Harvey Weinig quien lavó USD 100 millones del Cartel de Cali, es decir, tanto Biden como Clinton propusieron castigar severamente a los pobres y ser indulgentes con los ricos.

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Se fue Trump. ¿Y ahora qué?‎

x Constantino Ceoldo

La derrota de Donald Trump al tratar de obtener un segundo mandato presidencial ‎devuelve la política exterior de Estados Unidos a senderos ‎aparentemente ya conocidos. Donald Trump fue el primer presidente de ‎Estados Unidos que no inició una guerra, algo inédito en los últimos 30 años, ‎mientras que el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, fue vicepresidente de un Barack Obama que recibió el premio Nobel de la Paz sin que nadie ‎sepa por qué. De hecho, ya con el Nobel de la Paz en el bolsillo, ese mismo Barack ‎Obama no vaciló en arrasar Libia bajo un diluvio de bombas, como tampoco vaciló en ‎sumir Siria en una guerra impuesta a través de mercenarios yihadistas, guerra que ya ha ‎durado 9 larguísimos años. El Nobel de la Paz Barack Obama también fomentó un ‎golpe de Estado nazi en Ucrania, que encontró –como respuesta defensiva– el regreso ‎de Crimea a la Federación Rusa y la secesión de las poblaciones de rusófonas del ‎Donbass. ‎

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Biden Imperator

x Thierry Meyssan

El estado de salud del presidente Biden no le permitirá gobernar. Ya en este momento, ‎un grupo de partidarios prepara sus decisiones. Bastante alejado de su programa ‎electoral, Biden inicia su mandato con una serie de decretos representativos de la ‎cultura «woke» que lo alejan de la mayoría de sus conciudadanos. A pesar de ello, ‎los grupúsculos de extrema izquierda ya han realizado manifestaciones contra el nuevo ‎presidente. Estados Unidos se hunde en la división. 

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El derrumbe de Estados Unidos

x Thierry Meyssan

Todo tiene un fin, incluso los imperios. Después de la URSS, hoy estamos viendo ‎el fin de Estados Unidos. Washington ha favorecido escandalosamente a una reducida ‎camarilla de ultra-multimillonarios y ahora se ve ante sus viejos demonios, reducido a ‎prepararse para la secesión y la guerra civil.‎

Cada uno de los dos bandos hoy enfrentados en Estados Unidos –los ‎“jacksonianos”‎ y los ‎‎“neopuritanos” [1]– pretende liquidar al otro. ‎Los jacksonianos hablan de insurrección mientras que los neopuritanos apuestan por la represión, ‎pero ambos bandos se preparan para el enfrentamiento. Dos tercios de la ciudadanía ‎estadounidense viene preparándose para una guerra civil. ‎

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Izquierda y antiimperialismo en EEUU

x Aziz Rana

A pesar de que la izquierda estadounidense ha dado grandes pasos en el último tiempo al comenzar a discutir políticas nacionales como Medicare for All, no ha logrado poner en el centro de su agenda la defensa de una política antimperialista firme cuando se trata de las relaciones exteriores. Aziz Rana, profesor en la Universidad Cornell, ha estado luchando con este dilema durante años, preguntándose por qué la izquierda tiene miedo de hablar de política exterior y por qué no debería tenerlo. Rana conversó con Doug Henwood sobre este tema en su podcast Behind the News.

DH. Hemos presenciado una irrupción sorprendente de políticas socialdemócratas en el discurso estadounidense, pero no parece haber mucho progreso a la hora de pensar el resto del mundo desde EEUU. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué hay tan poco internacionalismo de izquierda?

AR. Son varios problemas, relativamente distintos. En primer lugar, hay que decir que el Partido Demócrata ha aceptado durante años un consenso bipardista acerca de cómo pensar el lugar de EEUU en el mundo, lo cual no es más que una variante del nacionalismo de la Guerra Fría. Básicamente se trata de la idea de que los intereses de EEUU son los intereses del mundo porque EEUU es un país comprometido con la libertad y con la igualdad desde su fundación, y, por este motivo, tiene una responsabilidad especial en la escena global, en la medida en que se concibe como la principal nación igualitaria.

Esto justifica el ejercicio continuo de un poder policial internacional como así también la idea de que las restricciones legales internacionales no son vinculantes para EEUU. EEUU puede entrar y salir de la ley porque en última instancia es un país excepcional, comprometido con la excepcional tarea de apoyar y reforzar el régimen de posguerra. Esta perspectiva fue compartida tanto por Obama como por Bush.

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El trumpismo, la administración Biden, Black Lives Matter y la izquierda radical. Entrevista a Charlie Post

«Los cambios más sustanciales van a venir, creo, en materia de política exterior, donde la administración Biden-Harris hará esfuerzos para reafirmar la hegemonía de EE.UU. y aislar política, militar y económicamente a su rival chino», señala Charlie Post.

-Dado que el total de votos por Donald Trump aumentó en comparación con el año 2016 y que la tan anunciada «ola azul» (demócrata) no tuvo lugar, ¿podemos interpretar el resultado de la elección sólo como una derrota parcial del trumpismo?

Los resultados de las elecciones indican claramente que las políticas nacionalistas y populistas de Trump siguen mereciendo el apoyo de la población estadounidense, especialmente de los sectores de clases medias tradicionales (pequeñas empresas) y nuevas (semi profesionales, gerentes, supervisores), así como también de una minoría de la clase trabajadora.

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Joe Biden y los crímenes de guerra

x Mark Aguirre

La guerra de Yemen significó un parteaguas en la estrategia de Estados Unidos en la región después del desastre de Iraq. Joe Biden dijo en campaña que si era elegido acabaría con esta guerra. Tiene en sus manos hacerlo. ¿Cumplirá su promesa?

¿Podrá acabar Joe Biden con la guerra de Yemen como ha prometido?

Yemen está en el umbral de lo que puede ser la peor hambruna conocida en décadas. Estamos hablando de la muerte miserable de millones de personas, la mayoría niños y mujeres, si no se pone fin a la guerra. Joe Biden, el Presidente electo de los Estados Unidos, tiene en sus manos hacerlo. Él mismo ha dicho en campaña que quiere acabar la guerra, pero ¿lo hará? ¿Podrá hacerlo?

En noviembre, durante la última reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en donde se discutió la crisis del Yemen, el jefe de la agencia humanitaria de Naciones Unidas, Mark Lowcock, volvió a quejarse de que los fondos para la ayuda humanitaria para Yemen se habían reducido drásticamente. De los 3.200 millones de dólares esperados solo se habían recogido 1.500, dijo. Puso la mirada en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, los países que iniciaron la guerra contra Yemen. Hasta entonces habían contribuido como se esperaba, pero este año habían reducido drásticamente su aportación humanitaria mientras seguían comprando armas como en el pasado.

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